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Broken UFO Proyecto BROKEN UFO
Técnica de laboratorio trabajando con un microscopio electrónico de barrido.
ORIGEN PÚBLICO EXP-00977 EN REVISIÓN Documento SECTOR: TECNOLOGÍA NO HUMANA

To The Stars y el ADAM Research Project: cuatro años, un convenio con el Ejército y ni un artículo

La única investigación de materiales anómalos con contabilidad auditada y accesible. Se puede seguir el dinero, el convenio y el desenlace: no se publicó nada.

RESUMEN OPERATIVO

To The Stars Academy of Arts & Science se presentó en octubre de 2017 como empresa financiada mediante oferta pública de participaciones, lo que la obligó a registrar cuentas auditadas. Su programa ADAM debía adquirir y analizar materiales de procedencia anómala y publicar los resultados. Adquirió en 2019 los fragmentos conocidos como piezas de Art y firmó ese mismo año un convenio de cooperación en investigación con un centro del Ejército de Estados Unidos. En unos cuatro años no publicó ningún artículo revisado por pares ni informe técnico reproducible, y el brazo científico se desmanteló al reorientarse la sociedad hacia el entretenimiento.

1
Que se afirmaQue existía un programa privado capaz de caracterizar científicamente materiales de origen anómalo y publicar los resultados.
2
Que evidencia existeLa empresa, sus cuentas y el convenio con el Ejército están documentados en registros públicos y confirmados institucionalmente.
3
Que dudas siguen abiertasNo hay ninguna publicación revisada por pares ni informe técnico sobre los materiales, ni siquiera de resultado negativo, y el programa se desmanteló.
8 min
1.754 palabras
Estados Unidos
V1 · Verificado Fuente: To The Stars Academy of Arts & Science / Ejército de Estados Unidos
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MISSION DEBRIEF EXP-00977

Resumen ejecutivo del expediente. Todo lo esencial antes de profundizar.

Ficha técnica

Código EXP-00977
Material de origen PÚBLICO
Estado EN REVISIÓN
Tipo Documento
Fecha incidente 01/10/2019
Ubicación Estados Unidos
Fecha apertura 08/08/2026
Ultima revision 08/09/2026

OSINT - Trazabilidad

Verificacion: V1 · Verificado Fuente: Oficial Entidad: To The Stars Academy of Arts & Science / Ejército de Estados Unidos
Fecha apertura 08/08/2026
Fecha incidente 01/10/2019
Estado EN REVISIÓN

Amigos, hoy traigo un expediente que se investiga en un sitio poco romántico: el registro de la comisión del mercado de valores de Estados Unidos. Nada de desiertos, nada de hangares, nada de fuentes con la voz distorsionada. Formularios. Cuentas anuales. Notas al pie de auditor. Ese perfume a despacho que, cuando aparece, suele significar dos cosas: o alguien quiere regular algo… o alguien tiene que rendir cuentas de dónde ha ido el dinero.

Porque esa es la particularidad de To The Stars, y la razón por la que este caso es tan raro y tan útil. Cuando en octubre de 2017 Tom DeLonge presentó su academia con un elenco que incluía a antiguos altos cargos de inteligencia y a físicos de prestigio, no montó una fundación ni una asociación de investigadores. Montó una empresa que vendía participaciones al público. Y una empresa que vende participaciones al público tiene que presentar papeles.

Eso convierte a To The Stars en el único proyecto de investigación de materiales anómalos del que existe una contabilidad auditada y accesible. En este oficio, donde la norma es la afirmación sin factura, tener acceso a las cuentas de alguien es un lujo. Vamos a usarlo.

PUBLICOREF: TTSA-ADAM
EntidadTo The Stars Academy of Arts & Science
Presentaciónoctubre de 2017
FundadorTom DeLonge, con antiguos cargos de inteligencia y defensa
Financiaciónoferta pública de participaciones, con obligación de rendir cuentas
ProgramaADAM, adquisición y análisis de materiales
Acuerdo públicoconvenio de investigación con un centro del Ejército de EE. UU. (2019)
Resultados publicados en revista revisada por paresninguno

Lo verificable, primero

La empresa existió y su documentación es pública. Se constituyó como una sociedad que captó capital de pequeños inversores mediante una modalidad de oferta pública simplificada, lo que la obligó a registrar sus cuentas anuales ante el regulador estadounidense. Esos documentos siguen ahí, y en ellos aparecen las cosas que suelen aparecer en las cuentas de una empresa joven que gasta más de lo que ingresa: pérdidas de explotación acumuladas y las advertencias del auditor sobre la capacidad de la sociedad para continuar su actividad.

El programa de materiales se anunció con nombre propio: ADAM, siglas en inglés de adquisición y análisis de datos de materiales. Su objeto declarado era hacerse con muestras de procedencia anómala y someterlas a caracterización en laboratorios cualificados, publicando los resultados. Esa palabra —publicar— es la que hay que subrayar y la que hay que ir a buscar al final del expediente.

En 2019 el programa anunció su adquisición más sonada: las llamadas piezas de Art, los fragmentos laminados de bismuto y magnesio que llevaban dando vueltas desde 1996 con una carta anónima por toda procedencia. La compra se comunicó como un hito. Desde el punto de vista documental, lo que hizo fue trasladar un objeto sin cadena de custodia de un armario a otro armario.

Y en octubre de ese mismo año llegó el elemento más sólido de toda la historia: un convenio de cooperación en investigación y desarrollo con un centro de sistemas terrestres del Ejército de Estados Unidos. No es un rumor ni una filtración: es un instrumento administrativo con nombre, y el Ejército lo confirmó públicamente. El objeto era estudiar metamateriales y otras líneas con posibles aplicaciones en protección de vehículos y sistemas de energía.

Aquí hay que ser preciso, porque este es el punto en el que casi todas las coberturas se descarrilan. Un convenio de ese tipo no es una subvención ni un aval científico. Es un marco por el que una institución pública y una entidad privada acuerdan colaborar y compartir instalaciones o resultados, normalmente sin transferencia de fondos de la primera a la segunda. Firmarlo significa que el Ejército accedió a mirar. No significa que el Ejército comprara la premisa.

2017-10

Presentación

Tom DeLonge presenta To The Stars con un equipo de antiguos cargos de inteligencia y defensa y un modelo de financiación por oferta pública de participaciones.

2017-12

Los vídeos

La empresa aparece en la cobertura que saca a la luz el programa del Pentágono y los vídeos de la Marina. Es su momento de máxima visibilidad.

2018-2019

ADAM

Se anuncia el programa de adquisición y análisis de materiales, con el compromiso declarado de publicar los resultados.

2019

La compra

El programa adquiere los fragmentos laminados conocidos como piezas de Art, cuya procedencia es una carta anónima de 1996.

2019-10

El convenio

Se firma un acuerdo de cooperación en investigación con un centro del Ejército de EE. UU. para estudiar metamateriales. El Ejército lo confirma públicamente.

2021

Salidas

Luis Elizondo y Christopher Mellon dejan la empresa.

2022

Repliegue

La sociedad reorienta su actividad hacia el entretenimiento y desmonta su brazo científico sin haber publicado resultados en literatura revisada por pares.

El resultado, que es la parte que nadie cuenta

Vamos al final, porque el final es el dato. Entre el anuncio del programa y su desmantelamiento pasaron aproximadamente cuatro años. En ese tiempo no apareció ni un solo artículo en una revista científica revisada por pares firmado por el programa y referido a los materiales adquiridos. Ni uno. No hubo tampoco un informe técnico público con metodología, laboratorio, instrumentación y resultados que otro grupo pudiera intentar reproducir.

Lo que sí hubo fueron presentaciones, comunicados y apariciones. Es decir: el canal de la comunicación funcionó a pleno rendimiento mientras el canal de la verificación permanecía cerrado. Y ese desequilibrio, en una organización que se había constituido precisamente para invertirlo, es el hallazgo del expediente.

En 2021 salieron de la empresa las dos figuras que le daban credibilidad institucional ante Washington. Al año siguiente la sociedad reorientó su actividad hacia el entretenimiento —contenidos, series, publicaciones— y su brazo científico dejó de existir en la práctica. Los materiales, hasta donde consta públicamente, no han producido ninguna caracterización publicada.

Conviene decir con qué no se está comparando esto. No se le pide a nadie que demuestre lo imposible en cuatro años. Se le pide que publique lo que ha medido, sea lo que sea. Un artículo que dijera «hemos analizado estas muestras, la composición es esta, las proporciones isotópicas son terrestres y no encontramos anomalía» habría sido un resultado perfectamente valioso y perfectamente honroso. No se publicó tampoco eso.

EV-01Fiabilidad: ALTA
Documentación societaria registrada ante el regulador bursátil estadounidense, con cuentas auditadas, pérdidas acumuladas y advertencias sobre la continuidad de la actividad.
EV-02Fiabilidad: ALTA
Convenio de cooperación en investigación con un centro del Ejército de Estados Unidos, firmado en 2019 y confirmado públicamente por la institución militar.
EV-03Fiabilidad: ALTA
Ausencia de publicaciones en literatura revisada por pares sobre los materiales adquiridos, en los aproximadamente cuatro años de vida del programa.
EV-04Fiabilidad: BAJA
Procedencia de la pieza principal adquirida: una carta anónima de 1996 con seudónimo, sin testigo, sin fecha de hallazgo y sin custodia.

Lo que puede ser, sin necesidad de conspiración

Una empresa joven que se queda sin dinero

La explicación más aburrida y la que mejor encaja con los papeles. Investigar materiales en serio es caro: microscopía electrónica, espectrometría de masas con relación isotópica, tiempo de instrumento en laboratorios acreditados, personal cualificado. Una sociedad con pérdidas recurrentes y advertencias de continuidad no está en condiciones de sostener un programa así, y menos cuando su otra línea de negocio —los contenidos— tiene retorno más rápido. No hace falta un despacho oscuro para explicar un cierre: basta con una cuenta de resultados.

Que no hubiera nada que publicar

La segunda, igual de simple. Si las muestras se analizaron y salieron terrestres y corrientes, publicar el resultado habría sido científicamente correcto y comercialmente pésimo para una empresa cuyo valor de mercado dependía de la expectativa. No estoy afirmando que ocurriera así, porque no consta; estoy señalando que el incentivo apuntaba en esa dirección y que el silencio es compatible con ese escenario tanto como con cualquier otro.

Que la ciencia sea lenta

Y hay que conceder la tercera, en justicia. La caracterización rigurosa de materiales lleva tiempo, la revisión por pares lleva más, y cuatro años con una pandemia por medio no son un plazo escandaloso. El problema no es solo el silencio: es la combinación del silencio con el desmantelamiento del programa y con la ausencia de cualquier informe intermedio.

LO QUE SE ANUNCIÓ
Un programa de adquisición y análisis de materiales de procedencia anómala, con laboratorios cualificados, un convenio de investigación con el Ejército de Estados Unidos y el compromiso declarado de publicar los resultados.
VS
LO QUE CONSTA CUATRO AÑOS DESPUÉS
Ninguna publicación revisada por pares sobre los materiales, ningún informe técnico reproducible, salida de las figuras institucionales de la empresa y reorientación de la sociedad hacia el entretenimiento. El convenio existió, y eso es real.

Por qué este caso importa más de lo que parece

Porque To The Stars no es un actor marginal del archivo: es una de las piezas centrales de la conversación contemporánea. La cobertura de diciembre de 2017 que sacó a la luz el programa del Pentágono y los tres vídeos de la Marina pasó por su órbita, y varias de las personas que después han comparecido en el Congreso estadounidense estuvieron en su nómina. Lo que esta empresa hizo y dejó de hacer condiciona cómo se lee todo lo demás.

Y porque establece una vara de medir que a mí me parece la más útil que hay. Cuando alguien anuncia que tiene material anómalo, la pregunta ya no es «¿me lo enseñas?». La pregunta es: ¿dónde está el artículo? ¿Qué laboratorio? ¿Qué instrumento? ¿Qué resultado, aunque sea negativo? Porque una organización con financiación pública de pequeños inversores, físicos de prestigio y un convenio con el Ejército tuvo cuatro años para responder a eso y no lo hizo.

Lo justo es reconocer también el otro lado. To The Stars empujó de verdad un debate que estaba estancado, y el hecho de que hoy exista una oficina del Departamento de Defensa dedicada al asunto y comparecencias parlamentarias tiene algo que ver con aquel empujón. Se puede sostener a la vez que el empujón fue útil y que el programa de materiales no entregó nada. Las dos cosas están en el mismo registro público.

Para el contraste, ahí está el informe histórico de la oficina del Pentágono, que sí publicó su trabajo, con sus fuentes, sus límites y sus conclusiones criticables. Y ahí está el expediente sobre la salida de Elizondo, que se resuelve exactamente igual: mirando el papeleo en vez de escuchar el relato.

⚠
UN CONVENIO CON EL EJÉRCITO NO ES UN AVAL
Un acuerdo de cooperación en investigación y desarrollo es un marco administrativo para colaborar y compartir instalaciones o resultados. No implica financiación pública del socio privado, ni respaldo institucional a sus tesis, ni validación de ningún material. Que el Ejército aceptara mirar unas muestras significa que aceptó mirarlas. Si citas ese convenio, cita también que no se publicó ningún resultado.

Qué habría contado como resultado

Para que este expediente no se lea como un ajuste de cuentas, conviene poner por escrito qué habría hecho falta. No es una lista imposible ni especialmente cara comparada con lo que la empresa gastó en comunicación.

Un informe técnico con la muestra identificada por un código, la cadena de custodia documentada desde el momento de la adquisición, el laboratorio y el instrumento empleados, la metodología de preparación, los resultados con sus incertidumbres y los datos brutos disponibles para quien quisiera reanalizarlos. Eso es un entregable estándar en ciencia de materiales. No es un privilegio ni un lujo: es lo que se firma en cualquier contrato de caracterización.

Y por encima de todo, el análisis isotópico publicado. Es la única medida que separa un origen terrestre de uno que no lo sea, cuesta lo que cuesta una tarde de espectrómetro y su resultado, cualquiera que fuese, habría sido noticia. Que no se publicara ni siquiera eso es el dato central del expediente.

Merece la pena señalar también lo que no cuenta, porque es lo que abundó. No cuenta una presentación con micrografías sin escala ni procedencia. No cuenta la mención en una entrevista a que «los resultados son sorprendentes». No cuenta un comunicado corporativo. Y no cuenta, desde luego, la firma de un convenio: un convenio es un permiso para trabajar, no un trabajo.

Hay una última consideración que me parece la más importante, y tiene que ver con quién puso el dinero. Esta empresa se financió con las aportaciones de miles de pequeños inversores particulares que compraron participaciones convencidos de que se estaba investigando algo. Esa gente tenía derecho a un informe. La ausencia de resultados publicados no es solo un déficit científico: es un déficit de rendición de cuentas frente a personas concretas que pagaron por ellos.

Y por eso este caso, que parece el más burocrático del sector, es en el fondo el más ejemplar. Aquí no hay que creer a nadie ni desconfiar de nadie. Hay que leer las cuentas, buscar el artículo y comprobar que no está. Es un método al alcance de cualquiera y no requiere ni una sola fuente anónima.

Me quedo con la imagen del expediente entero: un objeto que llegó por correo en 1996, con seudónimo y sin remite, y que veintitrés años después acaba mencionado en el mismo párrafo que un convenio del Ejército de Estados Unidos. No cambió el objeto. Cambió el membrete. Y un membrete, por bueno que sea, no es una cadena de custodia.

OSINT – Trazabilidad de fuentes

Completitud del expediente40/70
Ver desglose
  • +15 Tipo: oficial
  • +10 Entidad identificada
  • +5 Notas editoriales
  • +5 Nivel de verificación asignado
  • +5 Corroboración documentada
Tipo de fuente Oficial
Entidad / Origen To The Stars Academy of Arts & Science / Ejército de Estados Unidos
Nivel de verificación V1 · Verificado
Notas editoriales OSINT

No se reproducen cifras concretas de pérdidas ni de capital captado: varían entre ejercicios y citar una sola daría una imagen falsa. Se describe la naturaleza de las advertencias del auditor, no su redacción literal. No se atribuyen intenciones a la empresa ni a sus responsables: se describe lo que consta publicado y lo que no.

Fuentes
[01] Documentación societaria registrada por To The Stars Academy of Arts & Science ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos (sistema EDGAR).
[02] Comunicación pública del centro de sistemas terrestres del Ejército de Estados Unidos sobre el convenio de cooperación en investigación firmado en 2019.
[03] Comunicados de la propia empresa sobre el programa ADAM y la adquisición de materiales (2018-2019).

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Qué era el ADAM Research Project?
El programa de adquisición y análisis de materiales de To The Stars, cuyo objeto declarado era caracterizar muestras de procedencia anómala en laboratorios cualificados y publicar los resultados.
¿Es cierto que tuvo un acuerdo con el Ejército de Estados Unidos?
Sí. En octubre de 2019 firmó un convenio de cooperación en investigación con un centro de sistemas terrestres del Ejército, confirmado públicamente por la institución.
¿Eso significa que el Ejército validó los materiales?
No. Un convenio de ese tipo es un marco para colaborar y compartir instalaciones o resultados, normalmente sin transferencia de fondos. Significa que se acordó mirar, no que se aceptara ninguna tesis.
¿Qué se publicó?
Nada en literatura revisada por pares sobre los materiales adquiridos, ni siquiera un resultado negativo. Tampoco un informe técnico con metodología suficiente para que otro grupo lo reprodujera.
¿Por qué se pueden consultar sus cuentas?
Porque se financió mediante una oferta pública de participaciones dirigida a pequeños inversores, lo que obliga a registrar cuentas anuales auditadas ante el regulador bursátil estadounidense.
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