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Archivo / Personalidad
VIVO PER-001437 ESTADOUNIDENSE

Jill Tarter

Astrónoma; directora del Proyecto Fénix y del Centro de Investigación SETI del Instituto SETI

La astrónoma que dirigió el Proyecto Fénix y sirvió de modelo para la protagonista de «Contact». Décadas escuchando sin oír nada, y defendiendo que eso también es un dato.

Jill Tarter and her lecture Intelligent Life in the Universe: Are We Alone? IAU 26th General Assembly, Prague
IDENTIDAD PER-001437
Nacimiento
1944-01-16
Nacionalidad
Estadounidense
Estudios
Ingeniería física por la Universidad Cornell; doctorado en astronomía por la Universidad de California en Berkeley (1975)
Conocido por

Dirigir el Proyecto Fénix (1995-2004), acuñar el término «enana marrón» e inspirar a la protagonista de Contact

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Registro 25/09/2026
Nacimiento 1944-01-16
Estado VIVO
Palabras 840

Amigos, esta es de las mías. Jill Cornell Tarter es probablemente la persona que más horas de telescopio ha dedicado a escuchar si alguien nos llama, y lo ha hecho sin prometer nunca que el teléfono fuera a sonar. En un tema en el que media parroquia anuncia revelaciones para el martes que viene, eso ya es casi un acto de resistencia.

Su historia se cuenta con los papeles delante: títulos, programas, presupuestos cancelados por el Congreso y antenas que se quedaron a medias. Porque la de Tarter no es una historia de luces en el cielo. Es una historia de financiación, de paciencia y de cómo se sostiene una pregunta científica cuando el dinero público se marcha.

PUBLICOREF: BUFO/PER-TARTER
NombreJill Cornell Tarter
Nacimiento16 de enero de 1944, EE. UU.
Formacióningeniería física, Universidad Cornell; doctorado en astronomía, Universidad de California en Berkeley (1975)
Cargosdirectora del Proyecto Fénix (1995-2004); directora del Centro de Investigación SETI del Instituto SETI hasta 2012
CátedraBernard M. Oliver de SETI, Instituto SETI
Reconocimientoslista TIME 100 (2004); Premio TED (2009)

Los papeles: de Cornell a las enanas marrones

Lo verificable, primero. Tarter estudió ingeniería física en Cornell, donde era de las pocas mujeres de su promoción, y se doctoró en astronomía en Berkeley en 1975. En su tesis acuñó un término que hoy está en cualquier manual: enana marrón, para los objetos que se quedan a medio camino entre una estrella y un planeta. Solo con eso ya tendría sitio en la historia de la astronomía.

Pero el camino la llevó hacia la radio. Trabajó en programas de búsqueda de señales en Berkeley y con la NASA, y estuvo en el Instituto SETI desde sus inicios, a mediados de los ochenta. Cuando la NASA puso en marcha a comienzos de los noventa su gran programa de búsqueda, Tarter formaba parte del equipo. Y cuando en 1993 el Congreso le retiró la financiación, le tocó ver cómo un programa federal desaparecía de un plumazo presupuestario.

Hay tachones que no llevan rotulador negro. Llevan una partida presupuestaria a cero.

Fénix: escuchar con dinero privado

La respuesta fue el Proyecto Fénix, y el nombre no era casual. Entre 1995 y 2004, con financiación privada, Tarter dirigió la búsqueda heredera del programa de la NASA: unas ochocientas estrellas cercanas observadas con grandes radiotelescopios, entre ellos el de Arecibo. Resultado: ninguna señal artificial confirmada. Y esa es la parte que me encanta, porque ella nunca lo vendió como un fracaso, sino como lo que era: un dato.

Ha usado muchas veces una imagen para explicarlo: lo explorado hasta ahora equivale a sacar un vaso de agua del océano y concluir que no hay peces. No es literatura: es la forma de decir que la ausencia de resultado en una muestra minúscula no prueba nada. En idioma Astro, amigos: «no hemos encontrado» y «no hay» son frases distintas, y la que se escribe en un informe es la primera.

Contact, TED y una antena a medias

Carl Sagan escribió la novela Contact (1985), y su protagonista, Ellie Arroway, se parece mucho a Tarter, algo que se ha contado muchas veces. Jodie Foster habló con ella para preparar el papel en la película de 1997. En 2004 la revista TIME la incluyó entre las cien personas más influyentes, y en 2009 recibió el Premio TED, que dedicó a pedir que cualquiera pudiera participar en la búsqueda.

Y luego está el Allen Telescope Array, en Hat Creek, California, financiado en buena parte por Paul Allen. El proyecto hablaba de cientos de antenas; se construyeron cuarenta y dos, y en 2011 el conjunto tuvo que pararse temporalmente por falta de fondos para operarlo. La ciencia de la paciencia depende, como todo, de quién firma los cheques.

Qué hay que reprocharle

Esta casa no reparte medallas, ni siquiera a las que me caen bien. Lo que se le puede reprochar a Tarter no es de método, sino de expectativas. La conexión con Hollywood ayudó a financiar la búsqueda, pero también vendió al público una idea de SETI con final feliz a dos horas vista. Cuando el programa necesita dinero, esa idea ayuda; cuando pasan décadas sin señal, se vuelve en contra.

Y el Allen Telescope Array quedó muy lejos de lo anunciado. No es culpa de una sola persona, pero ella fue la cara del proyecto, y cuando se promete una infraestructura y se entrega una fracción, la credibilidad se resiente para todos. Sin olvidar, eso sí, que ha sido de las voces más claras a la hora de separar SETI de la ufología: escuchar señales no es perseguir luces.

Por qué importa

  • Porque convirtió una búsqueda sin resultados en un programa con método que publica sus propios límites.
  • Porque sobrevivió a un recorte del Congreso sin sacarse de la manga una señal para justificar el siguiente presupuesto.
  • Porque separa lo que no se ha encontrado de lo que no existe, que es justo la frontera que cruzan cada semana los vendedores de revelaciones.

Su historia se cuenta junto a la de Frank Drake, que puso la plantilla, y la de la ecuación que lleva su nombre. Sin la señal Wow! nadie habría soñado tanto; sin gente como Tarter, nadie habría comprobado nada. El resto de esa historia está en SETI: sesenta años escuchando.

Treinta años escuchando sin oír nada, y sin dejar de publicar que no se ha oído nada. Hay menos gente capaz de eso de lo que parece.

Fuentes
[01] Jill Tarter, Wikipedia en inglés en.wikipedia.org
[03] TIME, «The 2004 TIME 100».
[04] TED Prize 2009, charla y deseo de Jill Tarter.
[05] Carl Sagan, Contact, 1985.
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