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Archivo / Personalidad
FALLECIDO PER-001422 ESTADOUNIDENSE

Philip J. Klass

Periodista técnico; redactor sénior de aviónica en Aviation Week & Space Technology

El periodista de aviónica que pasó cuarenta años desmontando casos ovni, con método casi siempre y con saña a veces. Empezó vendiendo su propia teoría sin pruebas.

IDENTIDAD PER-001422
Nacimiento
1919-11-08 · Des Moines, Iowa, EE. UU.
Nacionalidad
Estadounidense
Estudios
Ingeniería eléctrica por la Universidad Estatal de Iowa (1941)
Conocido por

Escéptico ovni más persistente de su generación; cofundador del CSICOP; la oferta de diez mil dólares a los abducidos

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Registro 25/09/2026
Nacimiento 1919-11-08
Estado FALLECIDO
Palabras 904

Hay oficios que enseñan a desconfiar del cielo mejor que cualquier cátedra, y el de redactor técnico de una revista de aviación es uno de ellos. Philip Julian Klass pasó treinta y cuatro años en Aviation Week & Space Technology escribiendo sobre radares, sistemas de navegación y electrónica de a bordo. Sabía cómo fallan los aparatos, cómo se equivocan los pilotos y cómo se redacta un parte que después no lee nadie.

Con ese equipaje entró en el debate ovni a mediados de los sesenta y ya no salió. Fue el escéptico más persistente de su generación, el que contestaba cada libro con otro libro y cada carta con otra carta. También fue, conviene decirlo desde el principio, un hombre capaz de tratar a sus adversarios como si fueran sospechosos.

PUBLICOREF: BUFO/PER-KLASS
NombrePhilip Julian Klass
Nacimiento8 de noviembre de 1919, Des Moines, Iowa, EE. UU.
Fallecimiento9 de agosto de 2005, Cherry Hill, Nueva Jersey, EE. UU.
Formacióningeniería eléctrica, Universidad Estatal de Iowa (1941)
TrayectoriaGeneral Electric (1941-1952); Aviation Week & Space Technology (1952-1986), redactor sénior de aviónica
Libros sobre ovnisUFOs Identified (1968); UFOs Explained (1974); UFOs: The Public Deceived (1983); UFO Abductions: A Dangerous Game (1988); The Real Roswell Crashed-Saucer Coverup (1997)
Asociaciónmiembro fundador del CSICOP (1976)

Qué hizo: de la aviónica a los platillos

Lo verificable, primero. Klass nació en Des Moines en 1919, se graduó en ingeniería eléctrica por la Universidad Estatal de Iowa en 1941 y trabajó once años en General Electric, en electrónica aeronáutica. En 1952 entró en Aviation Week, donde llegó a redactor sénior de aviónica y se quedó hasta su jubilación en 1986. Era, antes que nada, un periodista técnico con buenos contactos en la industria y en el Pentágono.

Su primera incursión en el asunto no fue escéptica en el sentido clásico. A raíz de los avistamientos de New Hampshire de 1965 propuso que muchos ovnis eran plasmas atmosféricos, parientes del rayo en bola, formados cerca de las líneas de alta tensión. Lo desarrolló en UFOs Identified (1968). Era una hipótesis física sin demostración física: nadie había producido plasmas estables en las condiciones que exigía. En sus libros siguientes la dejó de lado.

Empezó proponiendo una explicación exótica sin pruebas. Dedicó el resto de su vida a reprochárselo a los demás.

Después llegó la etapa por la que se le recuerda. En UFOs Explained (1974) revisó uno por uno algunos de los grandes clásicos norteamericanos y buscó para cada uno una explicación convencional: fallos de radar, planetas, meteoros, contradicciones entre testigos, montajes. En 1976 figuró entre los fundadores del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), y desde finales de los ochenta publicó su propio boletín, el Skeptics UFO Newsletter.

Abducciones, Majestic 12 y Roswell

En los ochenta y noventa abrió dos frentes nuevos. Contra las abducciones escribió UFO Abductions: A Dangerous Game (1988), donde sostenía que la hipnosis regresiva fabrica recuerdos y que el daño a los propios abducidos era real. Contra los documentos Majestic 12 fue de los primeros en señalar anomalías de formato y de procedencia. Y en 1997 dedicó un libro entero a Roswell, con una tesis provocadora: el encubrimiento de verdad era el de los propios investigadores ufológicos, que callaban lo que debilitaba su caso.

Diez mil dólares y una condición

Su gesto más célebre fue una oferta pública de diez mil dólares a quien demostrara haber sido secuestrado por extraterrestres, con una condición que lo decía todo: el secuestro tenía que denunciarse ante el FBI, de modo que investigara una agencia con competencias penales y no un ufólogo con simpatías. Nadie cobró. Sus críticos respondieron, con algo de razón, que el premio estaba diseñado para no pagarse nunca.

Qué hay que reprocharle

Esta casa no reparte medallas, tampoco a los escépticos. El primer reproche es la seguridad con la que Klass declaraba fraudes. En varios casos no se limitó a proponer una explicación convencional: afirmó que los testigos mentían, sin pruebas más concluyentes que las que exigía a los creyentes. Acusar de montaje a una persona concreta es una afirmación de hecho, y reclama el mismo rigor que acusar al cielo de visita extraterrestre.

El segundo es de conducta. Klass escribía a instituciones y organismos para cuestionar a quienes defendían los ovnis. El caso mejor documentado es el de James E. McDonald: Klass denunció ante la Oficina de Investigación Naval que el físico había aprovechado un viaje financiado por un contrato de investigación atmosférica para entrevistar a testigos en Australia en 1967. En lo administrativo tenía parte de razón. Delatar a un colega ante quien le pagaba las investigaciones era otra cosa.

Y el tercero es de coherencia. El hombre que empezó vendiendo plasmas sin demostración se convirtió en el guardián más severo contra las hipótesis sin demostración. No hay nada malo en cambiar de idea; lo malo es no aplicarse a uno mismo la vara que se aplica a los demás, y Klass rara vez volvió en público sobre su primer libro.

⚠
Qué no hay que atribuirle
Klass no fue científico ni trabajó para la Fuerza Aérea: fue periodista técnico. Tampoco hay que presentar su teoría de los plasmas de 1968 como la postura de su obra madura, porque la dejó de lado en los libros siguientes. Y la oferta de diez mil dólares suele citarse sin la condición de la denuncia ante el FBI, que es justo lo que le daba sentido.

Por qué importa

Klass importa porque demostró que el escepticismo ovni podía hacerse con trabajo de campo y con documentos, no solo desde la cátedra, como hacía Donald Menzel. Leía expedientes, llamaba a controladores aéreos, pedía los partes de mantenimiento de los radares. Cuando acertaba, que fue muchas veces, lo hacía con los mismos papeles que usaban sus adversarios, y eso es lo que más les dolía.

También importa como advertencia. Su rivalidad con Stanton Friedman, que duró décadas, acabó siendo un duelo de personajes en el que cada uno necesitaba al otro para existir. Quien busque método en esa pelea lo encontrará repartido entre los dos lados y sepultado bajo la misma retórica. Esa es la parte de Klass que esta casa no quiere imitar.

Murió en Cherry Hill, Nueva Jersey, en agosto de 2005. Dejó una estantería de libros que siguen siendo útiles y una lista de enemigos que tampoco ha caducado. Las dos cosas salieron de la misma máquina de escribir.

Fuentes
[01] Philip J. Klass, UFOs Identified, 1968.
[02] Philip J. Klass, UFOs Explained, 1974.
[03] Philip J. Klass, UFOs: The Public Deceived, 1983.
[04] Philip J. Klass, UFO Abductions: A Dangerous Game, 1988.
[05] Philip J. Klass, The Real Roswell Crashed-Saucer Coverup, 1997.
[06] Ann Druffel, Firestorm: Dr. James E. McDonald's Fight for UFO Science, 2003.
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