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NDAA 2026, AARO y el Expediente UAP: cuando la transparencia huele a pólvora burocrática

NDAA 2026, AARO y el Expediente UAP: cuando la transparencia huele a pólvora burocrática

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Fecha apertura 05/02/2026
Última revisión 05/02/2026
Estado Activo

Hoy vengo a hablar de UAP (lo que antes, cuando la gente fumaba en los bares y mentía con más educación, se llamaba “OVNI”). No vengo a sentenciar si hay marcianitos con traje de neopreno o si todo es una feria de globos con título universitario. Vengo a lo mío: papeles, fechas, organismos y ese perfume a despacho que, cuando aparece, suele significar dos cosas: o alguien quiere regular algo… o alguien quiere regular el relato.

El tema “actual” (y jugoso, y con migas) es este: la NDAA del año fiscal 2026 mete más presión sobre el asunto UAP, y a la vez aparece una propuesta de “divulgación” con estética de limpieza a fondo: no destruir registros, guardarlos en Archivos, montar un “board” independiente, y prometer publicación salvo que el Presidente diga “seguridad nacional” con voz de trueno.

Primero: ¿qué demonios es la NDAA y por qué aparece en tu sopa?

La NDAA es la gran ley anual que autoriza y ordena cosas del ámbito defensa en Estados Unidos. Y cuando esa ley menciona algo, ese algo deja de ser rumor de bar y se convierte en carpeta con sello. Puede ser una mención tímida, puede ser una orden directa, puede ser un “infórmeme usted, caballero, con periodicidad y anexos”. Pero siempre es una señal: el tema ha escalado lo suficiente como para tocar presupuesto, informes, cadena de mando y, sobre todo, responsabilidades.

Y si hablamos de responsabilidades, todo el mundo se pone nervioso. El nerviosismo es el detector de metales del siglo XXI. Pita donde hay hierro, oro… o miedo.

Lo nuevo: la NDAA 2026 y el “apriete” UAP

En lo que se ha venido contando sobre la FY 2026 NDAA, el paquete UAP no va de platillos volantes pintados con témpera. Va de burocracia en esteroides. De esa que no se redacta por diversión, sino por necesidad política o por incendio interno.

  • Más briefings y más comparecencias: más “vengan ustedes y expliquen qué saben y qué no saben”.
  • El asunto de las “security classification guides”: es decir, los manuales que dictan qué se puede decir, cómo, cuándo y con qué tachones.
  • Intercepción y defensa del espacio aéreo: el foco en datos de intercepción y en cómo se reporta lo “anómalo” cuando entra en el radar del mundo real (no el de TikTok).

Dicho en idioma Astro: si te obligan a inventariar las guías de clasificación, es porque el problema no es solo “qué se vio”, sino quién decidió que no se podía contar. Y ahí ya no hablamos de ciencia ficción, sino de cultura institucional: esa cosa que no aparece en los comunicados, pero manda como un rey sin corona.

Cuando el Estado te promete transparencia, mira primero la mano que sujeta el rotulador negro. El negro tapa. El negro manda.

Y ojo: que esto no prueba extraterrestres, ni los refuta. Prueba otra cosa más humana: el conflicto entre información y control. Y eso, amigos, sí existe. Lo demás, de momento, son hipótesis con mejor o peor peinado.

La “UAP Disclosure Act of 2025”: el escobillón oficial contra el polvo… o contra la vergüenza

Aquí entra el segundo plato: la propuesta de “divulgación” (presentada como enmienda/impulso ligado a la NDAA). La idea, en versión limpia, suena así: no se destruyen registros UAP, se crea una colección de registros en Archivos Nacionales, se monta una junta independiente para revisar y desclasificar, y se empuja a que lo público salga a la luz en un plazo (con excepciones de seguridad nacional). Todo muy “sunlight”, todo muy “desinfectante”.

En versión Astro Lopitecus, suena así: “vamos a guardar los papeles para que no desaparezcan por combustión espontánea de trituradora, y vamos a montar un comité para decidir qué parte de la verdad es apta para consumo humano sin provocar ataques de histeria o demandas millonarias”.

¿Es malo? No necesariamente. ¿Es suficiente? Tampoco necesariamente. ¿Es interesante? Muchísimo. Porque el movimiento de centralizar registros y prohibir su destrucción es, por sí mismo, un reconocimiento tácito: alguien teme la pérdida, la manipulación o el olvido. Y cuando se teme eso, es que el “expediente” tiene valor político, histórico, o ambas cosas.

AARO: la oficina que pide datos, y el arte de desclasificar sin desclasificar

AARO es, en teoría, la estructura diseñada para recibir, analizar, coordinar y resolver reportes UAP usando un enfoque “data-driven”. Y en su propia literatura pública se habla de procesos de desclasificación, límites, criterios y metodología. Esto importa por una razón simple: la conversación UAP vive atrapada entre dos jaulas.

  • La jaula del “todo es secreto, confía en mí”.
  • La jaula del “todo es aliens, confía en mi primo”.

La salida razonable sería una tercera vía: datos verificables, auditorías, trazabilidad, y publicación gradual con contexto. Eso se dice, se promete, se enuncia en informes. Luego llega la vida real: sensores, capacidades, adversarios, reputación, errores de décadas, y la palabra favorita de cualquier despacho: riesgo.

¿Significa esto encubrimiento alienígena? No. Significa lo de siempre: gestión del poder. El poder es pudoroso. El poder ama las cortinas.

Los números (los únicos que no saben mentir sin ayuda)

En los reportes públicos recientes (de esos que existen porque la ley obliga a que existan), aparecen cifras de reportes UAP en determinados periodos, con un gran porcentaje que queda sin “resolución” inmediata por falta de datos, calidad insuficiente o imposibilidad de identificar con certeza. Esto, traducido al castellano, es: se reporta mucho, se aclara poco, y el resto queda en carpeta.

¿Eso es raro? Depende. En un mundo de sensores imperfectos, ángulos malos, pilotos humanos, y condiciones atmosféricas caprichosas, lo raro sería lo contrario: que todo quedara identificado con moño y etiqueta en 24 horas. Pero también es verdad otra cosa: cuando un sistema produce demasiadas “incertidumbres”, la política entra a preguntar si el problema es el fenómeno… o el sistema de reporte.

La incertidumbre, cuando se acumula, deja de ser ciencia. Se vuelve narrativa. Y la narrativa siempre encuentra dueño.

La teoría “conspiranoica” de Astro (sin condenar, sin predicar, solo oliendo el humo)

Yo, Astro Lopitecus, no vengo a decirte “es X” o “es Y”. Vengo a decirte algo más útil: mira los incentivos.

Si la NDAA exige más reportes y más control del marco de clasificación, es porque hay presión. La presión puede venir de muchos sitios: legisladores cansados, filtraciones, competencia geopolítica, fallos de coordinación, o simple pánico reputacional a que el asunto UAP se convierta en el chiste eterno con consecuencias serias.

Y si aparece una propuesta que prohíbe destruir registros y crea una colección en Archivos, puede ser por higiene democrática. O por miedo a que los registros “se evaporen” en el teatro del tiempo. O por miedo a que, dentro de 20 años, alguien pregunte “¿quién firmó esto?” y la respuesta sea un silencio administrativo con acento de trituradora.

Ahora, el giro delicioso (y documentado en investigaciones periodísticas y en discusiones históricas): a veces el mito OVNI ha sido alimentado por la propia maquinaria estatal para tapar otros programas. Esto no convierte a todo en mentira, pero convierte a la ingenuidad en deporte de riesgo. Si hubo desinformación antes, la pregunta no es “¿hubo?”. La pregunta es: ¿hay incentivos para que la haya ahora?

Qué vigilar en 2026 (si te gusta el tema y no quieres vivir solo de vídeos borrosos)

  • Auditorías y trazabilidad: si aparece lenguaje de auditoría independiente, eso es oro.
  • Guías de clasificación: si se publican resúmenes, cambios o criterios, ahí hay señal.
  • Datos de intercepción: no “la historia”, sino el dato y su cadena de custodia.
  • Archivos y preservación: si se formaliza una colección, mira quién la controla y cómo.
  • Colaboración civil-científica: NASA insiste en metodologías y datos robustos. Si eso se integra, mejor.

Y por favor: si alguien te vende certeza absoluta, desconfía. La certeza absoluta es el perfume oficial del charlatán. La duda razonable, en cambio, es lo único que no se puede monetizar del todo. Por eso la odian.

Preguntas frecuentes (para la memocracia impaciente)

¿Esto demuestra que “hay alienígenas”?

No. Demuestra que hay interés institucional, presión política y una pelea clásica: qué se publica, cómo se publica, y quién controla el marco. Lo extraterrestre, de momento, no tiene sello oficial verificable en lo público. Si aparece, será vía datos replicables, no vía “confía en mí”.

¿Por qué tanto lío con “clasificación” y “desclasificación”?

Porque la clasificación no solo protege capacidades. También protege reputaciones, errores, decisiones pasadas y el clásico “esto se gestionó mal”. No es cinismo: es historia administrativa.

¿AARO es “la verdad” oficial?

AARO es un nodo oficial de gestión e investigación de reportes UAP. Puede producir informes útiles, pero no es una entidad mágica. Es gente, procesos, limitaciones, y un campo minado de política, seguridad y expectativas públicas.

¿Cuál es el mejor enfoque “serio” para seguir el tema?

Documentos oficiales, informes públicos, audiencias, y ciencia cuando haya datos. NASA insiste en eso: rigor, datos de calidad y metodologías claras. Lo demás es entretenimiento (válido) o propaganda (peligrosa).

Epílogo: el expediente infinito y la dignidad del “no lo sé”

Me preguntas por un tema UAP “actual” y yo te respondo con lo que de verdad mueve el mundo: leyes, oficinas, guías de clasificación y promesas de transparencia. Porque el OVNI moderno no siempre vuela. A veces se archiva.

Si mañana aparece una imagen nítida, un dato replicable, una cadena de custodia impecable y una explicación que sobreviva al escrutinio, yo estaré aquí, con mi barriga y mis años, reconociendo lo que toque reconocer. Y si no aparece, también estaré aquí, porque la mejor historia no es “aliens sí” o “aliens no”. La mejor historia es esta: cómo se gobierna la información cuando la gente pide saber y el poder prefiere administrar.

Fuentes para leer con café y ceja levantada (públicas y oficiales o prensa acreditada):

  • DefenseScoop (FY2026 NDAA y UAP): https://defensescoop.com/2026/01/07/fy-2026-ndaa-uap-intercepts-north-america/
  • MeriTalk (briefings UAP añadidos en NDAA): https://meritalk.com/articles/pentagon-uap-briefings-added-in-ndaa/
  • ODNI (UAP 2024, reporte público): https://www.dni.gov/index.php/newsroom/reports-publications/reports-publications-2024/4020-uap-2024
  • AARO (productos para Congreso / informes): https://www.aaro.mil/Congressional-Press-Products/
  • AARO (paper sobre desclasificación, 2025): https://www.aaro.mil/Portals/136/PDFs/Information%20Papers/AARO_Declassification_Info_Paper_2025.pdf
  • NASA (UAP y su informe): https://science.nasa.gov/uap/
  • Eric Burlison (nota de prensa sobre UAP Disclosure Act 2025): https://burlison.house.gov/media/press-releases/rep-burlison-introduces-uap-disclosure-act-2025-amendment-ndaa
Jon Aguirrezabalaga
Expediente compilado por Jon Aguirrezabalaga

Jon Aguirrezabalaga (Bilbao, 1974) es investigador del misterio, ufólogo y divulgador especializado en fenomenología anómala contemporánea y tradiciones simbólicas del norte peninsular.

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