Todos los años, por mandato del Congreso, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos tiene que entregar un informe consolidado sobre fenómenos anómalos no identificados. No es un favor ni una filtración: es una obligación legal, con plazo, y su incumplimiento tendría consecuencias presupuestarias.
Ese documento es, hoy por hoy, el papel más importante que se publica sobre esta materia. Y lo lee poquísima gente, porque es soberanamente aburrido. Vamos allá.
Informe anual consolidado sobre fenómenos anómalos no identificados
Documento · CONSOLIDATED ANNUAL REPORT ON UAP
Qué contiene, sección a sección
La estructura se repite de un año a otro, y conocerla ahorra muchos disgustos:
- El recuento del periodo. Cuántos casos nuevos han entrado, cuántos venían de periodos anteriores y cuántos se han cerrado. Es la parte que todos los medios convierten en titular y casi nadie lee bien: los totales incluyen casos antiguos reabiertos, así que comparar el número de un año con el del anterior sin leer la letra pequeña produce disparates.
- La resolución. Qué ha resultado ser cada cosa cerrada: globos, drones, aviación, satélites, fenómenos ópticos, ruido de sensor. Aquí está la información útil de verdad.
- Los casos sin resolver. Con el motivo, que casi siempre es el mismo y muy poco misterioso: datos insuficientes. Un contacto de radar sin imagen, un vídeo sin metadatos, un relato sin sensor asociado.
- La distribución geográfica y temática. Dónde se notifica y qué tipo de personal notifica.
- Y la conclusión. Que hasta la fecha se repite en los mismos términos: no se ha encontrado evidencia verificable de que ninguno de los casos analizados corresponda a tecnología de origen extraterrestre.
Cómo se lee sin hacer el ridículo
Tres avisos, que valen más que el resumen entero.
Uno: las cifras hay que sacarlas del informe, no de la prensa. Cada edición publica su propio recuento y cada edición lo desglosa de manera ligeramente distinta. En esta casa no repetimos un número que no podamos señalar con el dedo en su página. Si va a citar cuántos casos hubo, abra el documento del año que va a citar y léalo.
Dos: «sin resolver» no significa «anómalo». Significa que no había datos suficientes para cerrarlo. Es una categoría administrativa, no una valoración del fenómeno. La inmensa mayoría de los casos sin resolver lo están porque alguien vio algo y no había ningún sensor mirando.
Y tres: el aumento de notificaciones no mide el cielo, mide el canal. Antes de que existiera esta oficina no había un procedimiento claro por el que un piloto militar pudiera notificar algo sin arriesgar su carrera. Al crear el canal, subieron las notificaciones. Eso no dice nada sobre lo que hay arriba; dice que ahora hay dónde llamar. Es exactamente el mismo efecto que el reajuste de los filtros de radar que conté en los derribos de febrero de 2023.
Y lo que el informe no puede darle
Lo diré claro, porque es la limitación de fondo: este documento lo redacta una oficina que depende del Departamento de Defensa y que, entre otras cosas, evalúa si el propio Departamento de Defensa ha ocultado algo. No es un problema de honradez de nadie. Es un problema de diseño institucional, y es precisamente el hueco que venía a cubrir la junta de revisión independiente que se cayó en la comisión mixta de diciembre de 2023.
Mientras eso siga así, este informe es lo mejor que hay y es insuficiente. Las dos cosas a la vez. Léalo entero, cítelo con la página en la mano y no le pida lo que no puede dar.
OSINT – Trazabilidad de fuentes
No se reproducen cifras concretas de casos: cada edición del informe las desglosa de forma distinta y los totales incluyen expedientes de periodos anteriores, de modo que citarlas de segunda mano produce comparaciones erróneas. Se remite expresamente a la lectura del documento del año que se vaya a citar. Se señala el conflicto estructural de que la oficina redactora dependa de la institución cuya conducta evalúa.