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At sea with USS Carl Vinson (CVN 70) Oct. 2, 2002 -- An F/A-18F “Super Hornet” assigned to the “Black Aces” of Strike Fighter Squadron Four One (VF-41) lands on the aircraft carrie
PÚBLICO EXP-00820 EN CURSO Otro SECTOR: WHISTLEBLOWERS Y TESTIGOS

Ryan Graves y Americans for Safe Aerospace: el testigo que menos afirmó y más consiguió

Un piloto de caza que nunca ha dicho que fueran naves. Solo que estaban ahí y que nadie tenía dónde comunicarlo. Es el único de todo el sector que ha conseguido cambiar un procedimiento.

RESUMEN OPERATIVO

Ryan Graves, antiguo piloto de F/A-18F de la Armada de Estados Unidos, detectó junto a otros pilotos de su escuadrón, entre 2014 y 2015 y tras una modernización del radar de la unidad, objetos no identificados en las zonas de entrenamiento del Atlántico. Se hizo público en la prensa nacional en mayo de 2019 y compareció bajo juramento ante un subcomité de la Cámara de Representantes el 26 de julio de 2023. Su afirmación es deliberadamente estrecha: los objetos existían y no se supo identificarlos, y no había cauce adecuado para comunicarlos. Dirige una organización de seguridad aeronáutica y preside el comité especializado de una asociación profesional del sector.

1
Que se afirmaQue las tripulaciones de su escuadrón detectaron con regularidad objetos que no supieron identificar en zonas de entrenamiento militar, y que no existía un procedimiento adecuado y libre de estigma para comunicarlos.
2
Que evidencia existeDeclaración bajo juramento ante un subcomité de la Cámara de Representantes, recogida en el registro oficial del Congreso. Trayectoria militar comprobable. Reconocimiento institucional del vacío de procedimiento y habilitación en 2023 de un canal específico por el organismo especializado del Pentágono.
3
Que dudas siguen abiertasLa naturaleza de los objetos sigue sin determinar y los datos de sensores no se han publicado íntegramente, por lo que ningún tercero puede evaluarlos. La modernización del radar de la unidad explica plausiblemente el aumento de detecciones, argumento que aporta el propio testigo. No están descartados los artefactos de sensor ni la actividad de sistemas aéreos no tripulados.
9 min
1.783 palabras
Washington D. C., EE. UU.
V1 - Verificado oficial Fuente: Armada de Estados Unidos / Cámara de Representantes de EE. UU.
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MISSION DEBRIEF EXP-00820

Resumen ejecutivo del expediente. Todo lo esencial antes de profundizar.

Ficha tecnica

Codigo EXP-00820
Clasificación PÚBLICO
Estado EN CURSO
Tipo Otro
Fecha incidente 26/07/2023
Ubicación Washington D. C., EE. UU.
Fecha apertura 04/09/2026
Ultima revision 04/09/2026

OSINT - Trazabilidad

Verificacion: V1 - Verificado oficial Fuente: Oficial Entidad: Armada de Estados Unidos / Cámara de Representantes de EE. UU.
Fecha apertura 04/09/2026
Fecha incidente 26/07/2023
Estado EN CURSO

Vamos a terminar este sector con el caso que menos se parece a todos los anteriores, y quiero explicar por qué desde la primera línea. Aquí no hay una revelación tardía, ni un archivador que nadie ha visto, ni una reunión que no consta en ningún acta. Hay un piloto de caza en activo hasta hace poco, un cambio de radar en un escuadrón concreto, una serie de informes internos y una organización que se dedica a una cosa deliberadamente pequeña: que los pilotos puedan comunicar lo que ven sin que les cueste la carrera.

Ryan Graves no afirma saber qué son esos objetos. Ese es, a mi juicio, el dato central de todo su caso y la razón por la que ha llegado más lejos que cualquiera de los anteriores. Lleva años repitiendo la misma frase con distintas palabras: no sé qué es, sé que está ahí, y sé que si a un piloto le cuesta el puesto decirlo, esto es un problema de seguridad aérea antes que ninguna otra cosa.

Papeles, organismos y procedimiento, entonces. Que es exactamente el terreno donde este caso se defiende solo.

PÚBLICOREF: BUFO/WT-10
TestigoRyan Graves, antiguo piloto de F/A-18F de la Armada de EE. UU.
Unidadescuadrón de caza con base en la costa atlántica
Periodo de los encuentros2014-2015 aproximadamente
Difusión inicialprensa nacional, mayo de 2019
Comparecencia bajo juramento26 de julio de 2023, Cámara de Representantes
Actividad actualdirección de una organización de seguridad aeronáutica
Estado del expedienteen curso

Lo verificable, primero

Ryan Graves fue piloto de F/A-18F Super Hornet de la Armada de Estados Unidos, destinado en un escuadrón de caza con base en la costa atlántica. Entre 2014 y 2015, tras una modernización del sistema de radar de la unidad, él y otros pilotos empezaron a detectar objetos en las zonas de entrenamiento frente a la costa este, con una frecuencia que él ha descrito como prácticamente diaria.

Ese detalle del radar es importante y suele pasarse por alto. No apareció de pronto una plaga de objetos: apareció de pronto un sensor mejor. Es un fenómeno bien conocido en cualquier disciplina de observación —cuando se mejora el instrumento, aumenta lo que se detecta— y Graves ha sido siempre honesto al señalarlo. Que él mismo aporte el argumento que más relativiza su propia experiencia dice bastante de cómo trabaja.

Es verificable su salto a la esfera pública: apareció en un diario de Nueva York en mayo de 2019 dentro de un reportaje sobre pilotos de la Armada que informaban de objetos no explicados, y en 2021 en un programa de gran audiencia de la televisión estadounidense. Y es verificable, sobre todo, lo que hizo el 26 de julio de 2023: comparecer bajo juramento ante un subcomité de la Cámara de Representantes junto a David Fravor y David Grusch, en la primera audiencia parlamentaria moderna sobre el asunto. Su declaración está en el registro oficial del Congreso y la tenemos recogida aparte en su ficha de testimonio.

Y es verificable la existencia de la organización que dirige, dedicada a recoger testimonios de tripulaciones, a promover canales de comunicación no estigmatizados y a llevar el asunto al terreno de la seguridad aeronáutica. Preside además el comité que una de las grandes asociaciones profesionales de la aeronáutica estadounidense creó específicamente para integrar estos fenómenos en su marco técnico. Eso no es activismo de foro: es estructura profesional con nombre y estatutos.

2014-2015

La modernización del radar

El escuadrón de Graves recibe un sistema de radar más capaz. A partir de ese momento se multiplican las detecciones de objetos no identificados en las zonas de entrenamiento del Atlántico.

2014-2015

Los informes internos

Las tripulaciones comienzan a documentar los encuentros por los cauces internos disponibles, con resultados desiguales y sin un procedimiento específico para este tipo de avistamiento.

26 de mayo de 2019

La prensa nacional

Un diario de Nueva York publica un reportaje con pilotos de la Armada que informan de objetos no explicados frente a la costa este. Graves da la cara.

16 de mayo de 2021

Televisión de máxima audiencia

Un programa informativo de gran alcance dedica un reportaje al asunto con testimonios de pilotos. El estigma empieza a resquebrajarse.

Posterior a 2021

La organización

Graves funda y dirige una organización dedicada a la seguridad aeronáutica y a la recogida de testimonios de tripulaciones, y preside el comité especializado de una asociación profesional aeronáutica.

26 de julio de 2023

Bajo juramento

Comparece ante un subcomité de la Cámara de Representantes junto a otros dos testigos. Su declaración se centra en seguridad aérea y en la ausencia de canales de comunicación.

2023

Un canal de comunicación

El organismo especializado del Pentágono habilita un mecanismo para que personal en activo y antiguo personal comunique este tipo de sucesos.

Lo que se cuenta que ocurrió

El relato de Graves es notablemente sobrio. Describe objetos detectados por radar y, en algunos casos, por sistemas infrarrojos, que aparecían en las zonas de entrenamiento con regularidad; que no mostraban firma de escape visible; que permanecían aparentemente estacionarios en vientos fuertes; y que en al menos una ocasión estuvieron implicados en un incidente de proximidad con una aeronave.

Y describe la reacción institucional, que es la parte que a él le importa. No había un procedimiento. No existía una casilla en ningún formulario para eso. El sistema de comunicación de incidentes de la aviación civil, que funciona bien y de forma anónima, no era aplicable a un escuadrón militar en una zona restringida. Y la cultura del cuerpo desalentaba activamente la conversación: informar de aquello tenía coste profesional y no informar no tenía ninguno. Cualquiera que haya trabajado en una organización jerárquica sabe qué produce esa combinación de incentivos.

Un sistema donde callar sale gratis y hablar sale caro no produce silencio porque no haya nada que contar. Produce silencio porque está diseñado para producirlo.

Fíjense en lo que Graves no dice, porque es tan importante como lo que dice. No afirma que sean naves. No afirma que haya tecnología recuperada. No afirma que exista un programa secreto. No propone una explicación. Ante el subcomité, en 2023, mantuvo esa línea con una disciplina que a mí me pareció admirable y que le costó, previsiblemente, buena parte del entusiasmo del público más ansioso.

EV-01Fiabilidad: ALTA
Declaración de Ryan Graves bajo juramento ante un subcomité de la Cámara de Representantes de EE. UU. el 26 de julio de 2023, recogida en el registro oficial del Congreso.
EV-02Fiabilidad: ALTA
Trayectoria militar comprobable como piloto de F/A-18F de la Armada de Estados Unidos en un escuadrón de la costa atlántica.
EV-03Fiabilidad: ALTA
Existencia acreditada del problema de comunicación: ausencia de un procedimiento específico para este tipo de sucesos en el ámbito militar hasta la habilitación de un canal por el organismo especializado del Pentágono en 2023.
EV-04Fiabilidad: MEDIA
Naturaleza de los objetos detectados: sin identificar. Los datos de sensores no se han hecho públicos en su integridad y no permiten a terceros una evaluación independiente.

Lo que puede ser, sin necesidad de marcianos

El sensor nuevo enseña lo que siempre estuvo ahí

Es la hipótesis más fuerte y, repito, la aporta el propio testigo. Un radar de nueva generación detecta objetos más pequeños, más lentos y con menos firma que el anterior. En una zona de entrenamiento sobre el Atlántico, junto a la costa más transitada del país, hay globos meteorológicos, globos de gran altitud, drones comerciales y militares, aves de gran envergadura y basura aérea de todo tipo. La aparición súbita de una plaga de detecciones tras una actualización de equipo es exactamente lo que cabe esperar.

Añádanse los artefactos del propio sistema. Un radar de barrido electrónico produce sus propios fantasmas, y los sistemas infrarrojos tienen efectos ópticos —reflejos, paralaje, movimiento aparente por el giro del sensor— que engañan a ojo desnudo y que han explicado ya al menos parte del material publicado en 2017. Un piloto excelente no es necesariamente un experto en las patologías de su propio sensor, y en esto no hay demérito ninguno: son dos oficios distintos.

Y los drones, que en 2015 ya eran un problema

Hay una explicación aún más incómoda que la anterior y que conviene poner sobre la mesa. Objetos pequeños, persistentes, aparentemente estacionarios y sin firma térmica evidente, apareciendo con regularidad sobre zonas de entrenamiento militar de la costa este, describen razonablemente bien un sistema aéreo no tripulado. Puede ser propio y no comunicado, puede ser de un contratista, o puede ser de otra potencia haciendo exactamente lo que hacen las potencias.

Esa hipótesis no es un consuelo: es peor que la exótica desde el punto de vista de la seguridad. Y tiene la virtud de que explica de golpe el comportamiento institucional. Si algo así estuviera ocurriendo, la reacción previsible de la cadena de mando no sería revelarlo, sino minimizar el asunto y desalentar la conversación. El estigma, en ese escenario, no es un prejuicio cultural: es una herramienta.

Lo que sí es un dato duro: el agujero de comunicación

Y aquí llegamos a la parte que no depende de qué fueran los objetos, que es donde el trabajo de Graves resulta genuinamente sólido. La aviación civil desarrolló hace décadas un sistema de comunicación de sucesos anónimo y sin consecuencias punitivas, porque la industria aprendió por la vía dura que un piloto que teme informar es un piloto que no informa, y que la información que no llega es la que provoca el accidente siguiente.

Para esta categoría concreta de sucesos, ese cauce no existía en el ámbito militar. Ese vacío está documentado, lo reconocieron los propios responsables y se ha corregido parcialmente con la habilitación de un canal específico en 2023. Sea cual sea la naturaleza de los objetos, el diagnóstico era correcto y la corrección era necesaria. Eso ya está en el haber, y no depende de que aparezca ninguna nave.

El precedente de la aviación civil

Merece la pena detenerse en el modelo que Graves invoca, porque no es una ocurrencia suya: es una de las mejores ideas de la historia de la seguridad industrial. La aviación civil descubrió por la vía dura que los informes de incidentes dejan de llegar en cuanto informar tiene consecuencias, y montó un sistema de comunicación voluntario, anónimo y no punitivo, gestionado además por un organismo distinto de la autoridad que sanciona. Esa separación es la clave de todo. El resultado ha transformado la seguridad aérea del último medio siglo y hoy se estudia como caso ejemplar en otros sectores.

Trasladar ese modelo al ámbito militar tiene dificultades evidentes, empezando por la clasificación de la información. Pero el diagnóstico se traslada intacto: si informar cuesta y callar sale gratis, la organización se queda sin datos precisamente sobre aquello que menos entiende. Y esa afirmación no necesita saber qué son los objetos para ser cierta, que es exactamente la razón por la que este expediente cierra el sector en un tono distinto al de los nueve anteriores.

LO QUE SOSTIENE EL CASO
Declaración bajo juramento ante el Congreso, con las consecuencias penales que eso conlleva. Trayectoria militar reciente y comprobable. Afirmaciones deliberadamente limitadas y sin conclusión sobre la naturaleza de los objetos. Un problema de procedimiento real, reconocido y parcialmente corregido. Y una estructura profesional detrás, no un circuito de conferencias.
VS
LO QUE LO LIMITA
Los datos de sensores no son públicos en su integridad, de modo que ningún tercero puede evaluarlos. La modernización del radar ofrece una explicación potente para el aumento de detecciones, y la aporta el propio testigo. Existen explicaciones convencionales no descartadas, desde artefactos de sensor hasta sistemas no tripulados. Y la naturaleza de los objetos sigue, sencillamente, sin determinar.

Por qué este caso no se muere

Porque es el modelo que funciona, y conviene decirlo con todas las letras después de nueve expedientes en los que hemos visto lo contrario. Afirmaciones estrechas y comprobables. Ninguna conclusión sobre lo que no se sabe. Un problema formulado en términos que una institución puede atender. Un canal profesional en vez de un escenario. Y una comparecencia bajo juramento, con consecuencias legales, en lugar de una sala de prensa alquilada.

Compárese con la rueda de prensa de 2001, que pedía audiencias acumulando testigos y no las obtuvo. Aquí las audiencias existieron, y el testigo que mejor salió de ellas fue precisamente el que menos prometía. Veintidós años entre una cosa y otra, y la diferencia no está en la cantidad de testimonios: está en el tamaño de la afirmación.

No se muere tampoco porque el problema de fondo sigue vivo. Los objetos siguen sin identificar. Los datos siguen sin publicarse íntegramente. Y aunque el canal de comunicación existe desde 2023, el estigma no se elimina con un formulario: se elimina cuando el primer piloto que lo usa comprueba que no le pasa nada. Eso lleva años de comprobar. Pregúntenle al comandante japonés que en 1986 informó de lo que veía sobre Alaska y acabó destinado a un despacho; ese es el precedente que todos los pilotos conocen aunque no sepan su nombre, y lo tratamos en el expediente de John Callahan.

Y no se muere porque enlaza directamente con lo mejor documentado del catálogo moderno. Los encuentros del Atlántico son la continuación temporal de lo ocurrido frente a la costa de California en 2004, y su contexto administrativo es el que abrió la salida de Luis Elizondo del Pentágono en 2017. Tres piezas del mismo puzle, con una diferencia notable: esta es la única en la que el testigo no ha ampliado nunca su afirmación.

NO LE PONGA EN LA BOCA LO QUE NO HA DICHO
Es el error más frecuente al citar a Ryan Graves. Nunca ha afirmado que los objetos sean naves, ni que exista tecnología recuperada, ni que haya un programa secreto. Su afirmación es doble y estrecha: que las tripulaciones detectaron objetos que no supieron identificar, y que no existía un cauce adecuado para comunicarlo. Atribuirle más es debilitar precisamente lo que hace valioso su testimonio, que es su ajuste al dato.

Diez expedientes después, la conclusión de este sector cabe en una línea y no es la que esperaba encontrar al empezar. El testigo que más ha conseguido es el que menos ha afirmado. Todos los demás vinieron a contarnos lo que había detrás de la puerta. Este se limitó a decir que la puerta no tenía picaporte por dentro, y consiguió que se lo pusieran.

OSINT – Trazabilidad de fuentes

C
Reliability Score50/100 · Grade C
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  • +15 Tipo: oficial
  • +10 Entidad identificada
  • +10 Fecha de fuente
  • +5 Notas editoriales
  • +5 Nivel de verificación asignado
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Tipo de fuente Oficial
Entidad / Origen Armada de Estados Unidos / Cámara de Representantes de EE. UU.
Nivel de verificación V1 – Verificado oficial
Línea temporal
Fuente publicada
Publicado en BUFO
Notas editoriales OSINT

No se cita literalmente la declaración ante el subcomité por no disponer de transcripción verificada; se describe su contenido. No se indica el año de fundación de la organización que dirige por no poder señalarlo con seguridad. No se identifica el escuadrón por su designación oficial ni la base por su nombre, al no poder verificarlos con la precisión que exige la casa; se describen genéricamente. Los datos técnicos del radar se describen de forma cualitativa por el mismo motivo.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Quién es Ryan Graves?
Un antiguo piloto de F/A-18F Super Hornet de la Armada de Estados Unidos, destinado en un escuadrón de caza de la costa atlántica. Dirige una organización dedicada a la seguridad aeronáutica y preside el comité especializado que una asociación profesional aeronáutica estadounidense creó para este tipo de fenómenos.
¿Qué afirma exactamente?
Dos cosas, y solo dos. Que entre 2014 y 2015 las tripulaciones de su escuadrón detectaron con regularidad objetos que no supieron identificar en las zonas de entrenamiento del Atlántico. Y que no existía un procedimiento adecuado ni libre de estigma para comunicarlos. No afirma que sean naves ni propone explicación alguna.
¿Por qué es relevante la modernización del radar?
Porque las detecciones se multiplicaron justo después de que el escuadrón recibiera un sistema de radar más capaz. Un sensor mejor detecta más cosas, lo que ofrece una explicación potente para el aumento. Es el propio Graves quien aporta ese matiz.
¿Declaró ante el Congreso?
Sí, bajo juramento, el 26 de julio de 2023, ante un subcomité de la Cámara de Representantes, junto a David Fravor y David Grusch. Su declaración figura en el registro oficial del Congreso.
¿Ha conseguido algo concreto?
Sí, y es lo que distingue este caso. El vacío de procedimiento que denunciaba fue reconocido y se corrigió parcialmente en 2023 con la habilitación de un canal específico de comunicación por el organismo especializado del Pentágono.
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Señal estable Cifrado: E2E Proto: BUFO/1.0