De los tres que se sentaron aquel 26 de julio de 2023 en la sala 2154 del Rayburn, el que menos titulares se llevó fue Ryan Graves. Normal: no venía a hablar de biológicos no humanos ni de programas de recuperación. Venía a hablar de seguridad aérea y de formularios. Y aquí, en esta casa, los formularios son porno.
Graves fue piloto de F/A-18 de la Armada durante una década, con despliegues en Enduring Freedom e Inherent Resolve. Cuando declaró ya era director ejecutivo de Americans for Safe Aerospace, una organización que él mismo montó precisamente porque no encontró dónde meter el papel.
Las tres cosas que fue a decir
Lo organizó como un briefing, no como una confesión. Tres puntos.
Mientras nos reunimos aquí, hay UAP en nuestro espacio aéreo, pero están groseramente subreportados. Estos avistamientos no son raros ni aislados. Son rutinarios.
Segundo punto: el estigma. Graves lo describe como un problema operativo, no emocional. Silencia a los pilotos comerciales, que temen consecuencias profesionales; desanima a los testigos; y —esta parte tiene retranca— se ve agravado «por afirmaciones recientes del Gobierno que cuestionan la credibilidad del testimonio de los testigos oculares». Es decir: le está dando un capón a la línea argumental de AARO sin nombrarla.
Tercer punto: la clasificación. Textual: desde 2021, todos los vídeos de UAP están clasificados como secreto o superior. Ese dato, si lo miras dos veces, es curioso hasta la carcajada: el Pentágono desclasificó tres vídeos en 2020 y acto seguido cerró la puerta con llave para los siguientes.
La costa este, 2014-2015, y una actualización de radar
El detalle técnico que sostiene todo su relato es este, y consta en acta: entre 2014 y 2015, frente a la costa este, «cualquiera que hubiera actualizado sus sistemas de radar estaba viendo estos objetos». No es una frase mística. Es la descripción de un sesgo instrumental: cambias el sensor y aparece una población de blancos que antes no aparecía.
Eso admite dos lecturas, y las dos son legítimas. Una: había cosas ahí y no las veíamos. Dos: el radar nuevo genera artefactos o detecta trastos mundanos —globos, drones, basura— que el viejo filtraba. Graves cuenta que al principio asumieron lo segundo («supusimos que eran errores de radar») y que cambiaron de opinión al correlacionar las trazas de radar con otros sensores de a bordo, incluido el infrarrojo, y finalmente con identificación visual.
Cuando el congresista Jamie Raskin le pregunta qué narices veían exactamente, Graves da la descripción más rara y más útil de toda la sesión: «un cubo gris oscuro o negro dentro de una esfera transparente», con los vértices del cubo tocando el interior de la esfera. Y añade que eso ocurrió «durante casi ocho años» y que, hasta donde él sabe, sigue ocurriendo.
Al congresista Moskowitz le confirma otra cosa: esos objetos esféricos se observaron hasta Mach 2. Y Mach 2, para una esfera, es una forma bastante poco aerodinámica de pasar el rato.
El 5 %
La representante Nancy Mace le pregunta cuántos avistamientos cree que quedan sin reportar. Graves aclara que es una estimación personal a partir de sus conversaciones con pilotos, y suelta: en torno a un 5 % de reporte. Mace lo repite en voz alta, porque el dato lo merece: el 95 % no se reporta.
No es una estadística sobre ovnis. Es una estadística sobre miedo profesional. Y esa sí se puede auditar.
Ojo con este número: Graves lo etiqueta él mismo como impresión personal, no como estudio. Aquí lo consignamos como lo que es, un juicio experto sin muestra. Pero es un juicio experto que encaja con algo objetivamente verificable: la mayoría de los sistemas de reporte de aviación no tenían, hasta hace nada, una casilla para esto.
Su propuesta, por cierto, no es que abran el hangar. Es fontanería: un repositorio central que recoja reportes militares y civiles, y un bucle de comunicación de doble sentido para que el que rellena el parte reciba respuesta. Aburridísimo. Y probablemente lo único de toda la audiencia que se puede ejecutar sin creer en nada.
Un apunte final, porque me hizo gracia y porque dice mucho: Graves declaró que ha tenido conocimiento de conversaciones con aviadores comerciales que recibieron órdenes de cese y desistimiento. Le preguntaron si eso significa que las compañías presionan. Contestó: «Eso parece». Dos palabras. Muy elegantes. Muy poco tranquilizadoras.
Completa con el testimonio de David Fravor del mismo día y con el acta de la sesión.
OSINT – Trazabilidad de fuentes
Graves dirige una organización de defensa del tema, lo que introduce sesgo de agenda. Se marca medium. La estimación del 5 % es explícitamente una impresión personal suya, no un estudio, y así consta en el acta.