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Broken UFO Proyecto BROKEN UFO
Sears Tower-Harvard Observatory - 60 Garden Street, Cambridge, Massachusetts, USA. This building is listed on the National Register of Historic Places.
PÚBLICO EXP-00741 EN CURSO Otro SECTOR: SEñALES Y RUIDO

El Proyecto Galileo: por fin alguien monta los sensores, y por fin se ve lo difícil que es

Un catedrático de Harvard hizo lo que llevábamos ochenta años pidiendo: instrumentos propios, datos propios, publicaciones con revisión por pares. Y también una expedición al Pacífico que pudo estar buscando en el sitio equivocado por culpa de un camión.

RESUMEN OPERATIVO

El Proyecto Galileo, fundado en julio de 2021 por el catedrático de astronomía de Harvard Avi Loeb con financiación privada, es el primer programa de observación sistemática del cielo con instrumentos propios dedicado a esta materia. Trabaja en tres líneas: objetos interestelares, observación multiespectral continua y búsqueda de artefactos. Ha publicado la descripción de su observatorio y sus resultados, incluidas las falsas alarmas. Sus conclusiones más llamativas —las esférulas recuperadas en el Pacífico en 2023 y la especulación sobre el tercer objeto interestelar en 2025— han sido rebatidas con argumentos sólidos por especialistas externos.

1
Que se afirmaQue es posible y necesario estudiar esta materia con método científico, instrumentos propios y publicación con revisión por pares, y que algunos objetos interestelares merecen que se evalúe seriamente un posible origen artificial.
2
Que evidencia existeObservatorio en funcionamiento con cámara infrarroja de todo el cielo, radio, audio, magnetómetro y sensores meteorológicos, descrito en publicaciones científicas. Artículos con revisión por pares sobre el sistema y sus detecciones, incluidas las clasificadas como aves, aviación, drones y globos. Memorando del Mando Espacial de los EE. UU. de 2022 sobre la trayectoria interestelar del bólido de 2014. Material recuperado en la expedición al Pacífico de 2023.
3
Que dudas siguen abiertasLas esférulas recuperadas son compatibles con ceniza de carbón industrial, abundantísima en los fondos marinos por las rutas de navegación. La zona de búsqueda se acotó con una señal sísmica que un análisis independiente atribuye al paso de un camión por una carretera próxima. Las hipótesis extraordinarias se comunican con frecuencia antes de cerrar el análisis, y las correcciones posteriores no alcanzan la difusión del anuncio inicial.
8 min
1.710 palabras
Universidad de Harvard, Massachusetts, EE. UU.
V2 - Verificado independiente Fuente: Galileo Project — Universidad de Harvard
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MISSION DEBRIEF EXP-00741

Resumen ejecutivo del expediente. Todo lo esencial antes de profundizar.

Ficha tecnica

Codigo EXP-00741
Clasificación PÚBLICO
Estado EN CURSO
Tipo Otro
Fecha incidente 26/07/2021
Ubicación Universidad de Harvard, Massachusetts, EE. UU.
Coordenadas 42.3814, -71.1281
Fecha apertura 04/09/2026
Ultima revision 04/09/2026

OSINT - Trazabilidad

Verificacion: V2 - Verificado independiente Fuente: Investigacion Entidad: Galileo Project — Universidad de Harvard
Fecha apertura 04/09/2026
Fecha incidente 26/07/2021
Estado EN CURSO

Amigos, llevamos ochenta años quejándonos de lo mismo: que la ciencia no se digna a estudiar esto. Que si el estigma, que si las carreras, que si nadie quiere firmar un paper sobre luces. Pues bien: en julio de 2021, un catedrático de astronomía de Harvard montó un proyecto para hacer exactamente eso, con instrumentos, con presupuesto privado y con publicaciones revisadas.

Y a partir de ahí, la historia se complica de una manera que dice mucho más sobre nosotros que sobre el cielo.

PÚBLICOREF: BUFO/GALILEO
NombreProyecto Galileo (Galileo Project)
Fundaciónjulio de 2021
ImpulsorAvi Loeb, catedrático de astronomía de la Universidad de Harvard
Financiacióndonaciones privadas, no fondos públicos
Líneas de trabajoobjetos interestelares, observación instrumental sistemática del cielo y búsqueda de artefactos en órbita
Primer observatorioinstalaciones del Harvard College Observatory
Instrumentalcámara infrarroja de todo el cielo, receptores de radio, audio, magnetómetro y sensores meteorológicos
Expedición destacadaPacífico occidental, 2023, en busca de restos del bólido CNEOS 2014-01-08
Estadoactivo, con producción científica publicada y con controversias serias sobre algunas de sus conclusiones

Vengo a lo mío: qué hace exactamente este proyecto

Lo primero, quitar el ruido. El Proyecto Galileo no es una asociación de aficionados con un canal de vídeo. Es un programa de observación con equipos, con protocolo y con artículos publicados. Su planteamiento es tan sensato que casi ofende que no se le hubiera ocurrido antes a nadie:

  • No discutir vídeos ajenos. Nada de analizar grabaciones militares filtradas ni fotogramas de dudosa procedencia. Si quieres datos buenos, te compras los sensores y te los generas tú, con calibración conocida y con todo el registro guardado.
  • Mirar todo el cielo, todo el rato. Cámara infrarroja de gran angular funcionando en continuo, más radio, audio, campo magnético y meteorología en el mismo emplazamiento. Cuando algo aparece, tienes su firma en varias bandas a la vez.
  • Estudiar los objetos interestelares. Los cuerpos que entran en el sistema solar desde fuera son, sin ninguna discusión, muestras de otro sistema estelar. Estudiarlos es astronomía pura, sin necesidad de invocar nada.
  • Y publicar el ruido también. Esto es lo que más me gusta. Los primeros artículos del observatorio son, en buena medida, catálogos de pájaros, aviones, drones y globos. Es decir: la parte aburrida, que es la que da credibilidad a la otra.

Un proyecto que publica cuántos pájaros ha confundido con algo raro merece que le escuches cuando dice que hay algo que no encaja. El que solo publica lo que no encaja, no.

2017-10

Llega Oumuamua

Se detecta el primer objeto interestelar conocido que atraviesa el sistema solar. Su forma alargada, su brillo variable y una aceleración no gravitatoria sin cola cometaria visible desatan un debate científico legítimo sobre su naturaleza.

2021-01

El libro

Avi Loeb publica un ensayo divulgativo en el que sostiene que la hipótesis de un origen artificial para aquel objeto merece considerarse en serio. La comunidad planetaria reacciona con dureza.

2021-07

Nace el Proyecto Galileo

Loeb anuncia un programa de observación sistemática con financiación privada y sede en Harvard, con tres líneas: objetos interestelares, observación instrumental del cielo y búsqueda de artefactos.

2022-04

El memorando del Mando Espacial

Un responsable científico del Mando Espacial de los EE. UU. firma una nota confirmando que la estimación de velocidad de un bólido registrado en 2014 sobre el Pacífico es suficientemente precisa como para indicar una trayectoria interestelar. Es la base de la expedición posterior.

2023-06

La expedición del Pacífico

Un equipo rastrea con un trineo magnético el fondo marino frente a Papúa Nueva Guinea buscando restos de aquel bólido. Recupera esférulas metálicas de tamaño submilimétrico.

2023-08

La polémica

Loeb sostiene que la composición de algunas esférulas es anómala. Especialistas en meteoritos replican que es compatible con ceniza de carbón y contaminación industrial, un material abundantísimo en los fondos marinos por las rutas de navegación.

2024

El problema de la localización

Un trabajo independiente sostiene que la señal sísmica utilizada para acotar la zona de caída del bólido no procedía del impacto, sino de un camión circulando por una carretera cercana. Si es así, se rastreó el sitio equivocado.

2025-07

Tercer objeto interestelar

Se descubre el tercer visitante interestelar conocido. Loeb y colaboradores plantean públicamente la posibilidad de un origen artificial. Las observaciones posteriores muestran actividad cometaria y la comunidad astronómica lo trata como lo que aparenta ser: un cometa.

Lo bueno, que es mucho

Seamos justos, que aquí se reparte estopa a todo el mundo pero por orden.

El Proyecto Galileo ha hecho tres cosas que nadie más había hecho. Primera: ha construido y puesto en marcha un observatorio dedicado, con datos propios y calibrados, y ha publicado la descripción del sistema para que cualquiera pueda replicarlo. Segunda: ha metido el asunto en revistas científicas por la puerta grande, es decir, con metodología y con revisión por pares, no con una rueda de prensa. Y tercera, la más importante: ha demostrado que se puede hacer. Que un catedrático puede dedicarse a esto sin que le retiren la cátedra.

Eso último vale una fortuna. Durante décadas, el argumento de que ningún científico serio podía tocar el asunto sin arruinarse la carrera fue verdad, y funcionó como una profecía autocumplida: nadie lo estudiaba, luego no había datos, luego no había nada que estudiar. Loeb ha roto el bucle. Se puede estar en desacuerdo con él en casi todo —yo lo estoy en bastante— y reconocerle eso.

SEÑAL INTERCEPTADAinfrarrojo, visible y radio
Origen:observatorio del proyecto, Massachusetts
Duración:registro continuo
Estado:ANALIZANDO
Notas:El sistema registra en varias bandas simultáneamente y clasifica de forma automática los objetos detectados. La inmensa mayoría de las detecciones publicadas corresponde a aves, aviación, drones y globos. Esa proporción, y su publicación, es el principal aval metodológico del proyecto.

Y lo malo, que también es mucho

Ahora la otra mitad, y aquí hay que ser duro porque el propio proyecto se lo ha buscado.

El problema de las esférulas

La expedición de 2023 al Pacífico es un caso de estudio de cómo no se hace esto. Se rastreó el fondo marino con un trineo magnético y se recuperaron centenares de esferitas metálicas de menos de un milímetro. Loeb sostuvo que la composición de algunas era anómala y compatible con un origen exterior al sistema solar.

El problema es el siguiente, y es demoledor por lo prosaico: el fondo del océano está lleno de esférulas metálicas. Llevan ahí más de un siglo, y no las trajo nadie de otra estrella. Las trajeron los barcos de vapor. La ceniza de carbón que se ha vertido y arrojado por las rutas de navegación durante ciento cincuenta años produce exactamente ese tipo de esferitas ricas en hierro. Varios especialistas en meteoritos lo señalaron de inmediato, con análisis comparativos.

Y encima está el asunto de la localización. La zona de rastreo se acotó usando una señal sísmica registrada en una estación cercana, atribuida a la entrada del bólido. Un análisis posterior sostuvo que aquella señal era compatible con un camión circulando por una carretera próxima a la estación sismográfica. Si eso es correcto —y el argumento es sólido—, la expedición rastreó el lugar equivocado.

Un camión. En idioma Astro: bajamos al fondo del Pacífico a buscar restos de otra estrella siguiendo la vibración de un camión que iba a repartir mercancía. No hay guion que supere eso.

El problema del anuncio

Y luego está la manera. Loeb ha desarrollado la costumbre de comunicar hipótesis muy fuertes por adelantado, en blogs y entrevistas, antes de que el análisis esté cerrado. Eso no es un pecado menor: cuando el titular sale antes que el dato, la corrección posterior nunca alcanza al titular. El tercer objeto interestelar, descubierto en julio de 2025, es el ejemplo más reciente: se planteó públicamente la posibilidad de que fuera un artefacto y las observaciones posteriores mostraron un cometa haciendo cosas de cometa. La rectificación existió. El titular ya estaba dado la vuelta al mundo.

LO QUE APORTA GALILEO
Un observatorio real con instrumentos propios y calibrados, en funcionamiento continuo y multiespectral. Publicaciones con revisión por pares, incluidas las que describen el ruido y las falsas alarmas. La demostración práctica de que un catedrático en activo puede investigar esto. Y la línea de objetos interestelares, que es astronomía legítima al margen de cualquier especulación.
VS
LO QUE LE RESTA CRÉDITO
Una expedición oceánica cuyos hallazgos son compatibles con ceniza de carbón industrial y cuya zona de búsqueda pudo determinarse a partir de la vibración de un camión. La costumbre de anunciar hipótesis extraordinarias antes de cerrar el análisis. Y un patrón que se repite: la hipótesis exótica llega al público y la corrección técnica se queda en el gremio.

Oumuamua, o el debate legítimo que se convirtió en trinchera

Para entender por qué existe este proyecto hay que retroceder a octubre de 2017, y hay que hacerlo con honestidad, porque la historia se cuenta mal por los dos bandos.

Aquel mes se detectó el primer objeto conocido que entra en el sistema solar desde fuera y vuelve a salir. Un cuerpo pequeño, con una trayectoria hiperbólica inequívoca, que ya se alejaba cuando lo descubrimos. Se le observó unas pocas semanas y se fue para siempre. Y dejó una lista de rarezas que no son opinión de nadie: una curva de luz que implicaba una forma muy alargada o muy aplanada, poco frecuente entre los cuerpos menores conocidos; ninguna cola cometaria detectada; y una aceleración adicional a la gravitatoria al alejarse del Sol.

Ese último punto es el nudo. Los cometas aceleran así porque el hielo sublima y empuja, y eso produce una cola. Aquí había empuje y no se vio cola. Se propusieron explicaciones naturales: sublimación de hidrógeno molecular, un cuerpo poroso y esponjoso, presión de radiación sobre un objeto extraordinariamente delgado. Todas plausibles, ninguna cerrada. Loeb añadió otra: que un objeto muy delgado empujado por la luz encaja bien con una vela solar, y que una vela solar es un artefacto.

Aquí es donde yo me bajo del carro de los dos. Plantear la hipótesis era perfectamente legítimo y así se hace ciencia: se propone lo raro, se intenta descartar y se ve qué aguanta. Lo que ya no me parece legítimo es el paso siguiente, el del libro divulgativo con la tesis del artefacto convertida en argumento central, dirigido a un público que no tiene forma de evaluar la curva de luz. Y tampoco me parece bien la reacción del gremio, que fue en muchos casos de desprecio personal en vez de refutación técnica.

Resultado: un debate que podía haber sido excelente acabó siendo dos trincheras. Y de esas trincheras nació el proyecto, lo cual explica bastante su carácter: nació enfadado.

Una cosa que sí me parece un hallazgo, y no es la que salió en los periódicos

Voy a defender al proyecto en algo que casi nadie le reconoce, porque es poco vistoso.

Cuando montas una cámara infrarroja de gran angular mirando el cielo veinticuatro horas al día durante meses, y clasificas automáticamente todo lo que pasa, obtienes un dato de un valor enorme y que nadie tenía: la tasa de base. Cuántas aves, cuántos aviones, cuántos drones, cuántos globos y cuántos objetos no clasificados por unidad de tiempo y de superficie de cielo.

Eso es exactamente lo que le ha faltado a este campo durante ochenta años. Sin tasa de base, un avistamiento no significa nada: no sabes si es uno entre mil o uno entre un millón. Con tasa de base, por primera vez, se puede decir algo del tipo «de cada tantas detecciones, tantas quedan sin clasificar», y esa fracción se puede comparar entre emplazamientos, entre estaciones del año y entre instrumentos.

No sale en los titulares porque no hay titular posible en «hemos contado pájaros con rigor». Pero es lo único de todo esto que dentro de veinte años seguirá sirviendo. Los anuncios envejecen fatal. Los catálogos, no.

Y en eso el proyecto se parece mucho más de lo que le gustaría admitir a algo que ya funcionaba en un valle noruego desde hace cuarenta años sin que nadie le hiciera caso: montar el aparato, aguantar el aburrimiento y publicar la estadística. Lo hemos contado en el expediente de Hessdalen. La diferencia es el presupuesto y la prensa. El método es el mismo.

Por qué este expediente importa aunque no haya ningún ovni dentro

Porque es la prueba de campo de una idea que llevamos años defendiendo en esta casa: que el problema de este asunto nunca ha sido la falta de fenómeno, sino la falta de datos propios.

Toda la ufología del siglo XX se construyó sobre material ajeno: fotografías de otros, testimonios de otros, documentos filtrados por otros, vídeos militares desclasificados con dos años de retraso y sin metadatos. Discutir sobre material que no controlas es un callejón sin salida, y por eso llevamos ochenta años en el mismo sitio. Galileo es el primer intento serio de salir por la otra puerta: si quieres saber qué hay ahí arriba, monta un sensor y mira. Los resultados serán decepcionantes la mayoría de las noches. Perfecto. Los datos decepcionantes son datos.

Y es también un aviso sobre el otro peligro, que es el de dentro. Cuando un proyecto con buen método deja que su portavoz corra más que su laboratorio, el método se contamina entero a ojos del público. El proyecto no es Loeb, pero para los titulares sí lo es. Ese es un riesgo estructural, y lo hemos visto ya en el capítulo institucional con signo contrario: allí la burocracia frenaba de más, y aquí el entusiasmo acelera de más.

CÓMO LEER LAS NOTICIAS SOBRE ESTE PROYECTO
Cuando lea que el Proyecto Galileo «ha encontrado material interestelar» o «ha detectado un objeto anómalo», busque tres cosas antes de opinar: si hay artículo publicado o solo una entrada de blog, si el análisis lo ha replicado alguien ajeno al equipo, y si la hipótesis alternativa aburrida —contaminación industrial, ave, globo, cometa— ha sido descartada de forma explícita. Si falta alguna de las tres, espere.

Ochenta años pidiendo que la ciencia se ocupara de esto. Cuando por fin se ocupa, resulta que la ciencia es lenta, cara, aburrida y se equivoca en público. Bienvenidos. Es exactamente así como funciona.

OSINT – Trazabilidad de fuentes

C
Reliability Score43/100 · Grade C
Ver desglose
  • +8 Tipo: investigacion
  • +10 Entidad identificada
  • +10 Fecha de fuente
  • +5 Notas editoriales
  • +5 Nivel de verificación asignado
  • +5 Corroboración documentada
Tipo de fuente Investigación
Entidad / Origen Galileo Project — Universidad de Harvard
Nivel de verificación V2 – Verificado independiente
Línea temporal
Fuente publicada
Publicado en BUFO
Notas editoriales OSINT

Se distingue expresamente entre el método del proyecto, que este sitio valora, y sus conclusiones más llamativas, que no se dan por buenas. No se atribuye al proyecto ningún hallazgo confirmado.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Qué es el Proyecto Galileo?
Un programa de investigación fundado en julio de 2021 por el catedrático de astronomía de Harvard Avi Loeb, financiado con donaciones privadas, que estudia objetos interestelares y observa el cielo de forma continua con instrumentos propios: cámara infrarroja de todo el cielo, radio, audio, magnetómetro y sensores meteorológicos.
¿Ha encontrado algo?
Ningún hallazgo confirmado de origen no natural. Sus publicaciones documentan sobre todo detecciones identificadas como aves, aviación, drones y globos, lo cual es metodológicamente correcto y es su mejor aval.
¿Qué pasó con las esférulas del Pacífico?
En 2023 el equipo rastreó el fondo marino frente a Papúa Nueva Guinea buscando restos de un bólido de 2014 y recuperó esférulas metálicas submilimétricas. Loeb sostuvo que algunas tenían composición anómala; varios especialistas replicaron que son compatibles con ceniza de carbón industrial, muy abundante en esos fondos por las rutas de navegación.
¿Es cierto que buscaron en el sitio equivocado?
Es lo que sostiene un análisis independiente posterior: la señal sísmica utilizada para acotar la zona de caída sería compatible con el paso de un camión por una carretera cercana a la estación sismográfica, y no con la entrada del bólido. El argumento es sólido y no ha sido refutado de forma convincente.
¿Y el tercer objeto interestelar de 2025?
Loeb y colaboradores plantearon públicamente la posibilidad de un origen artificial. Las observaciones posteriores mostraron actividad cometaria y la comunidad astronómica lo trata como un cometa. Es el ejemplo más reciente del patrón: la hipótesis extraordinaria llega al público antes que la corrección técnica.
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Señal estable Cifrado: E2E Proto: BUFO/1.0