Ficha de archivo del documento que zanjó oficialmente el asunto de los ovnis en Estados Unidos durante medio siglo. El relato completo de cómo se hizo está en su expediente. Aquí, los datos duros.
Cuidado con las dos ediciones
Un error que circula hasta en bibliografías serias: se dice que Bantam publicó las 1.485 páginas. No es así. Hay dos ediciones distintas. La completa ronda las 1.485 páginas; la de bolsillo de Bantam, que es la que llegó al gran público en enero de 1969, tiene 965. Si vas a citar la extensión, di cuál.
El dato importa por una razón práctica: nadie que compre un libro de novecientas sesenta y cinco páginas se lo lee entero. Se lee la sección I, que son las conclusiones del director. Y ahí está el truco de todo el asunto.
Lo que concluye
La frase que cerró el asunto
Documento · Conclusiones y recomendaciones
La Academia Nacional de Ciencias revisó el trabajo durante seis semanas con un panel de once miembros presidido por el astrónomo de Yale Gerald M. Clemence y respaldó metodología y conclusiones. Su dictamen sostenía que, con el conocimiento entonces disponible, la explicación menos probable de los ovnis era la hipótesis de visitas extraterrestres por parte de seres inteligentes.
El 17 de diciembre de 1969, con ese informe en la mano, el secretario de la Fuerza Aérea Robert C. Seamans, Jr. anunció el cierre de Project Blue Book.
Cómo está organizado, para quien quiera bucear
Si vas a entrar en el documento, entra sabiendo dónde está cada cosa, porque es un laberinto y no ayuda a nadie.
La sección I son las conclusiones y recomendaciones firmadas por el director. Es la parte que leyeron la prensa, los congresistas y prácticamente todo el mundo, y la que sostuvo el cierre de Blue Book. La sección II contiene la descripción del proyecto: ahí figura, entre otras cosas, el detalle del primer contrato de quince meses con la Oficina de Investigación Científica de la Fuerza Aérea. Y a partir de la sección IV vienen los estudios de casos concretos, que es donde el asunto se complica y donde vive el famoso residuo sin explicar.
Dicho de otro modo: el informe está construido de manera que el lector encuentra primero el veredicto y solo después, si aguanta, las pruebas. Ningún tribunal decente ordena así un expediente. Pero un gabinete de comunicación, sí.
Y la contradicción interna
El subcomité sobre ovnis del Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica revisó el informe entre 1970 y 1971 y publicó el resultado en su revista. Rechazó expresamente las conclusiones de Condon y cifró en torno a un 30 % los casos examinados que quedaban sin explicación, hablando de un pequeño residuo de casos bien documentados pero inexplicables que constituye el núcleo duro de la controversia.
Hynek habló de más de una cuarta parte. El astrofísico Peter A. Sturrock demostró después que había diferencias sustanciales y significativas entre lo que hallaron los investigadores del proyecto y lo que el director atribuyó al proyecto.
El texto íntegro del informe está disponible en línea de forma gratuita, y también existe una versión depositada en el repositorio técnico del Departamento de Defensa. No hace falta creerse a nadie: se puede leer.
Y ese es, al final, el mejor argumento contra las conspiraciones cómodas. El documento que supuestamente tapó el mayor secreto del siglo lleva décadas colgado en internet, entero, con sus contradicciones dentro, esperando a que alguien pase de la página treinta.
OSINT – Trazabilidad de fuentes
Sesgo medio documentado: el memorando interno de Robert J. Low del 9 de agosto de 1966 acredita que el coordinador del proyecto definió su estrategia de presentación pública antes de que el estudio recibiera dato alguno. La cifra de 313.000 dólares corresponde solo al primer contrato de quince meses; el total superó los 500.000. La extensión de 1.485 páginas corresponde a la edición completa: la de bolsillo de Bantam de enero de 1969 tiene 965.