Canarias 1976: la corbeta, el médico, los dos gigantes de rojo y un misil Poseidón saliendo del Atlántico
El 22 de junio de 1976 media Canarias vio lo mismo a la vez: una luz que crecía sobre el océano. Un médico contó que dentro había dos gigantes. El expediente militar está desclasificado y la explicación, esta vez, es buenísima.
La noche del 22 de junio de 1976, cientos de personas en Tenerife, La Palma, La Gomera y Gran Canaria, además de la dotación de la corbeta Atrevida de la Armada española, observaron durante más de cuarenta minutos un fenómeno luminoso sobre el Atlántico que ascendía, se expandía y formaba un halo circular azulado. El Ejército del Aire abrió expediente, que desclasificó en julio de 1994 con la signatura 760622 y 107 páginas. La explicación técnica más sólida lo atribuye a un lanzamiento de prueba de misiles Poseidón C-3 desde un submarino estadounidense a varios cientos de kilómetros al oeste. Un único testigo, el médico Francisco Julio Padrón León, declaró haber visto una esfera transparente con dos ocupantes de gran estatura vestidos de rojo; el propio expediente cuestiona esa declaración.
Resumen ejecutivo del expediente. Todo lo esencial antes de profundizar.
Ficha tecnica
OSINT - Trazabilidad
Un archipiélago es un observatorio. Eso es lo primero que hay que entender de este caso. En Canarias, cuando algo pasa en el cielo del oeste, lo ve todo el mundo a la vez desde ángulos distintos: Tenerife, La Palma, La Gomera, Gran Canaria, los barcos que van y vienen, los pescadores, los que están de guardia en un cuartel. Es la peor geografía posible para un fenómeno que quiera pasar desapercibido y la mejor para triangular.
La noche del 22 de junio de 1976, cientos de personas en el archipiélago vieron una luz sobre el Atlántico que creció, se puso azulada y formó un halo enorme. Duró más de cuarenta minutos. Y entre todos esos testigos hubo uno que contó algo mucho más específico: un médico que dijo haber visto, dentro de una esfera transparente, dos figuras de dos metros y medio vestidas de rojo.
Lo bonito de este expediente es que tiene las dos cosas a la vez: una explicación técnica excelente y un testimonio imposible. Y que el propio Estado, por escrito, separó lo uno de lo otro.
Lo verificable, primero
- El expediente existe y se puede leer. Signatura 760622, colección PGEA, Biblioteca Central del Ejército del Aire y del Espacio. Desclasificado en julio de 1994 y digitalizado después en la Biblioteca Virtual de Defensa con licencia Creative Commons BY 4.0. Son 107 páginas con ilustraciones, gráficos y mapas.
- Los testigos son cientos. El expediente recoge observaciones desde varias islas y desde el mar. No es el caso de un señor y su perro: es un fenómeno de masas registrado por la administración militar.
- La corbeta Atrevida lo vio. Un buque de la Armada española, navegando frente a Fuerteventura, informó de un foco luminoso intenso que ascendía y aumentaba de intensidad hasta formar un halo circular azulado.
- Hay una explicación técnica sólida, y es de las buenas: un lanzamiento de prueba de misiles Poseidón C-3 desde un submarino estadounidense en el Atlántico, muy al oeste del archipiélago.
- El propio expediente cuestiona al testigo estrella. Sobre la declaración del doctor Padrón, la documentación militar deja constancia de que no cabe darle carta de credibilidad.
Lo que se vio
La descripción que más se repite, en distintas islas y desde el mar, es siempre la misma secuencia: una luz que aparece baja, asciende, crece y termina convertida en una esfera o un halo circular azulado enorme, visible durante decenas de minutos.
Fíjate en esa secuencia, porque es una firma. No es un objeto que pasa. Es algo que se expande. Y hay muy pocas cosas en el mundo que se expandan así en el cielo nocturno.
Desde la corbeta Atrevida, que navegaba en paralelo a Fuerteventura, la dotación anotó la hora con precisión de buque de guerra: 21:27 Z. Describieron un foco luminoso muy intenso que parecía salir de tierra, ascendía, quedaba fijo y aumentaba de intensidad tomando un color azulado, formando un halo de forma circular.
Ese detalle de «parecía salir de tierra» es un error de perspectiva clásico sobre el mar de noche: sin referencias de distancia, un objeto muy lejano y muy bajo sobre el horizonte parece salir del punto de tierra que tienes delante.
La corbeta Atrevida
Navegando frente a Fuerteventura, la dotación observa un foco luminoso intenso que asciende, se estabiliza y forma un halo circular azulado. La hora queda anotada con precisión naval.
Observación masiva
El fenómeno se ve desde Tenerife, La Palma, La Gomera y Gran Canaria, además de desde el mar. Cientos de testigos civiles y militares. Duración superior a cuarenta minutos.
El encuentro de Gran Canaria
El médico Francisco Julio Padrón León, que viajaba en taxi por el norte de Gran Canaria para atender un aviso, declara haber visto una esfera transparente de gran tamaño con dos figuras enormes vestidas de rojo en su interior.
Origen del fenómeno
La explicación posterior lo atribuye al lanzamiento de prueba de misiles Poseidón C-3 desde un submarino de la Armada estadounidense, a unos setecientos kilómetros al oeste del archipiélago.
El caso llega al gran público
J. J. Benítez publica material del episodio y lo convierte en uno de los grandes casos de la ufología española.
Desclasificación
El Ejército del Aire desclasifica el expediente 760622, de 107 páginas, dentro del proceso coordinado con asesores civiles.
Publicación en línea
El Ministerio de Defensa digitaliza el fondo y lo publica en la Biblioteca Virtual de Defensa con licencia Creative Commons BY 4.0.
Fuente ↗Lo que era: un misil saliendo del agua a setecientos kilómetros
Aquí viene la parte que a mí me alegra el día, porque es una explicación específica, comprobable y espectacular por sí misma, que es lo contrario del típico «serían reflejos».
En 1976, la Armada estadounidense estaba probando el misil balístico Poseidón C-3, lanzado desde submarinos sumergidos. Las zonas de prueba en el Atlántico oriental caían al oeste de Canarias. Un lanzamiento de ese tipo produce, visto desde muy lejos y de noche, exactamente lo que describieron los canarios: un punto que sube, una nube de gases que se expande a gran altitud iluminada por el sol que allí arriba todavía da (el fenómeno del twilight effect), y un halo circular azulado creciendo durante minutos.
El análisis publicado por el investigador canario Ricardo Campo, doctor en Filosofía por la Universidad de La Laguna y una de las voces más rigurosas de la crítica ufológica española, identifica el episodio con el lanzamiento de misiles Poseidón desde el submarino USS Von Steuben, a unos setecientos kilómetros al oeste del archipiélago y con la nube de gases alcanzando decenas de kilómetros de altitud.
Un detalle que remata la explicación: la hora anotada por la Atrevida, 21:27 Z, cae de lleno en la ventana en la que se sitúa el lanzamiento, teniendo en cuenta que en junio Canarias va una hora por delante del meridiano de Greenwich. Cuando la burocracia naval anota la hora en zulú, deja de haber discusión sobre el reloj.
Por qué un misil parece una esfera gigante
Merece la pena detenerse en la física, porque es la parte que convierte una explicación aburrida en una explicación bonita, y porque quien no la conoce tiene todo el derecho a no creérsela.
Un misil balístico lanzado desde un submarino sale del agua, enciende su primera etapa y sube. Hasta ahí, un punto luminoso. Lo interesante ocurre después, cuando el vehículo alcanza decenas de kilómetros de altitud. Allí arriba pasan dos cosas a la vez.
- No hay aire que contenga los gases. El penacho de propulsante, que a nivel del mar sería una columna estrecha, se expande sin resistencia en todas direcciones formando una esfera o un anillo de gas de decenas o cientos de kilómetros de diámetro. Y se expande despacio, en escala de minutos, no de segundos.
- El sol sigue dando allí arriba. Para el observador en tierra ya es de noche, pero a cincuenta kilómetros de altura la luz solar todavía llega. Esa nube de gas queda iluminada como una pantalla contra un cielo completamente negro. Es lo que en la literatura se conoce como efecto crepuscular.
Resultado: desde tierra ves un punto que sube, se detiene y se convierte en una burbuja luminosa azulada que crece y crece durante media hora, con un halo circular perfectamente definido y a veces con estructura interna. Sin ruido, porque está a setecientos kilómetros. Sin movimiento aparente, porque está tan lejos que no se desplaza respecto a tu horizonte.
¿Te suena? Es, palabra por palabra, la descripción del expediente: asciende, se estabiliza, aumenta de intensidad, toma color azulado, forma un halo circular. La dotación de la Atrevida describió con precisión de marino exactamente lo que estaba pasando. Solo que no tenía forma humana de saber qué era.
Este mismo fenómeno ha generado oleadas enteras en otros países. Los lanzamientos soviéticos desde Plesetsk llenaron el norte de Europa de «medusas luminosas» durante décadas, y los de la costa californiana han provocado más de un colapso de centralitas de emergencias en Los Ángeles. Es, probablemente, la causa técnica que más OVNIs espectaculares ha producido en la historia. Y casi nadie la conoce.
Y entonces, ¿qué pasa con el médico?
Esta es la parte incómoda y hay que tratarla con cuidado, porque estamos hablando de una persona real que no era un charlatán: un médico rural que iba de camino a atender un aviso, en taxi, por el norte de Gran Canaria.
Su declaración, según la versión más citada, describe una esfera transparente enorme y en su interior dos figuras de entre dos metros y medio y tres metros, vestidas de rojo. La escena es, digámoslo claro, incompatible con un misil a setecientos kilómetros.
¿Qué hacemos con esto? Lo honesto es reconocer que hay tres posibilidades y que ninguna se puede demostrar: que el testigo exagerara o adornara; que reinterpretara un fenómeno lejano bajo el efecto del asombro y de un cielo sin referencias, lo que ocurre más de lo que nadie admite; o que ocurriera algo distinto y adicional que no tiene nada que ver con el misil.
Mi lectura, para lo que valga: el fenómeno de masas está resuelto y el testimonio del encuentro cercano no es corroborable por nadie más. Cientos de personas vieron el halo; una sola vio a los gigantes. En periodismo eso tiene un nombre y no es «prueba».
Un caso con cuatrocientos testigos del que solo uno vio lo interesante no es un caso con cuatrocientos testigos. Es un caso con uno.
Un expediente que se lee muy bien
Si alguna vez has querido saber cómo es por dentro un expediente militar español sobre esto, el 760622 es el que hay que abrir. Ciento siete páginas con ilustraciones, gráficos y mapas. No es una hoja con cuatro líneas: es una investigación con dibujos hechos a mano por los testigos, croquis de posiciones, esquemas de ángulos y un aparato de tramitación completo.
El método de la época merece una mención, porque tiene su gracia administrativa: para investigar estos asuntos, el Ministerio de Defensa nombraba jueces informadores, normalmente militares de rango elevado, que tomaban declaración, ordenaban comprobaciones y redactaban conclusiones. Es decir: se aplicaba el procedimiento de una información reservada, el mismo que se usa para un accidente o una falta disciplinaria. Un juez militar interrogando a un médico sobre dos gigantes de rojo es una escena que merecía una película y no la ha tenido.
Y ese procedimiento explica un rasgo que sorprende al lector moderno: el tono. Los expedientes españoles no están escritos en clave de misterio. Están escritos en el castellano funcionarial más plano del mundo, con sus «se hace constar» y sus «a los efectos oportunos». Nadie se emociona por escrito. Cuando el documento dice que a una declaración no cabe darle carta de credibilidad, no está insultando a nadie: está usando una fórmula de instrucción para dejar constancia de que ese testimonio no se sostiene.
La oleada canaria de los setenta
El de junio de 1976 no fue un episodio aislado. Canarias vivió durante los setenta y hasta los años noventa una acumulación de avistamientos y contactos radar que el Ministerio de Defensa investigó, en muchos casos con jueces informadores designados al efecto, generalmente militares de rango elevado. Buena parte de esos expedientes está también en el fondo desclasificado.
Y una parte considerable de ellos tiene el mismo origen que el de 1976: el archipiélago estaba en la línea de tiro. Las zonas de prueba de misiles balísticos lanzados desde submarino en el Atlántico oriental producían, cada cierto tiempo, un espectáculo luminoso sobre el horizonte oeste que ningún canario tenía forma de identificar y, lo que es más divertido, que el propio Ejército del Aire español tampoco. Un país cuyo cielo comparten otros ejércitos genera automáticamente misterio nacional.
107
con mapas y gráficos
40+ min
visible desde cuatro islas
Seguir tirando del hilo
- Expediente 760622 en la Biblioteca Virtual de Defensa.
- La desclasificación OVNI española, el proceso que sacó esto a la luz.
- Manises 1979, el que no tuvo tanta suerte con la explicación.
- La clasificación de humanoides de Jader Pereira, para poner a los gigantes de rojo en su contexto.
OSINT – Trazabilidad de fuentes
El expediente y sus datos de catalogación son verificables en línea. La identificación del submarino concreto y de la ventana horaria exacta del lanzamiento procede de análisis de investigadores independientes y no de documentación oficial estadounidense localizada por esta redacción.