El caso Manises: la noche que un Supercaravelle con 109 personas a bordo bajó en Valencia por unas luces que nadie supo nombrar
11 de noviembre de 1979. Un vuelo de TAE aterriza de emergencia en Manises, un Mirage F-1 despega de Albacete a medianoche y el Ejército del Aire abre un expediente que hoy puedes consultar. Vamos a leerlo.
La noche del 11 de noviembre de 1979 el vuelo JK-297 de TAE, un Super Caravelle con 109 personas a bordo en ruta de Palma de Mallorca a Canarias, aterrizó de emergencia en Manises tras detectar luces no identificadas que se aproximaban al aparato. A las 00:42 del día 12 despegó un Mirage F-1 del Ala 14 desde Los Llanos (Albacete), pilotado por el capitán Fernando Cámara, sin lograr identificación. El Ejército del Aire abrió expediente, lo desclasificó en 1994 y reconoció por escrito que no pudo averiguar el origen de las luces. Es el caso OVNI más documentado de España.
Resumen ejecutivo del expediente. Todo lo esencial antes de profundizar.
Ficha tecnica
OSINT - Trazabilidad
Red de inteligencia
Hay noches de vuelo que son un pasillo largo y aburrido: el zumbido del aire acondicionado, la bandeja de plástico, el capitán que no dice nada porque no hay nada que decir. Y hay noches en las que la cabina se convierte en un sitio muy pequeño. La del 11 de noviembre de 1979, sobre el Mediterráneo, entre Ibiza y el cabo de la Nao, fue de las segundas.
Lo que vino después no fue un rumor de barra: fue un aterrizaje de emergencia en un aeropuerto que no estaba en el plan de vuelo, un caza supersónico despegando de Albacete a las tantas, un radar de la sierra de Aitana marcando ecos que no tocaban, y una pregunta formulada en el Congreso de los Diputados. Aquí no vengo a probar que nadie visitó Valencia. Vengo a ordenar el papeleo, que es más aburrido y mucho más útil.
Lo verificable, primero
Antes del relato, el inventario. Esto es lo que existe y se puede tocar (o al menos consultar, que en burocracia es casi lo mismo):
- Un expediente del Ejército del Aire con signatura 791111, tramitado junto a los expedientes 791117 (Motril) y 791128 (Madrid) por su presunta relación, conservado en la Biblioteca Central del Ejército del Aire y del Espacio, colección PGEA.
- Su desclasificación en 1994, dentro del proceso que el Ejército del Aire abrió a instancias del investigador Vicente-Juan Ballester Olmos. La ficha catalográfica de la Biblioteca Virtual de Defensa registra además un anexo marcado como (Bis), con fecha de desclasificación posterior, en noviembre de 1996. Detalle nada menor: el expediente no se abrió de golpe, se abrió a plazos.
- Un aterrizaje real, con su plan de vuelo roto, su pasaje desembarcado en Manises y su papeleo aeroportuario.
- Un despegue militar real desde Los Llanos, con su parte de vuelo y su consumo de combustible, que es lo que de verdad no se puede falsificar en unas fuerzas armadas.
- Una pregunta parlamentaria: el diputado socialista Enrique Múgica la registró en septiembre de 1980, y la respuesta del Gobierno acabó en el Boletín Oficial del Congreso.
Eso es el esqueleto. El resto es carne, y la carne siempre se discute.
Lo que se cuenta que ocurrió
El JK-297 venía de Salzburgo, había hecho escala en Palma y tenía por delante el tramo largo hacia Canarias. Un Super Caravelle es un avión de los que hacían ruido con dignidad: trirreactor no, birreactor de cola, silueta de los sesenta, cabina estrecha. Lerdo de Tejada llevaba catorce años volando, que en 1979 era una cifra respetable y hoy también.
Sobre las once de la noche, ya en ruta, aparecen dos elementos en el relato. Uno auditivo: una señal extraña en 121.5 MHz, la frecuencia internacional de emergencia, esa que ningún piloto quiere oír encendida sin motivo. Otro visual: dos luces rojas muy intensas a la izquierda del aparato, moviéndose a una velocidad que no cuadraba con nada del catálogo.
Y aquí empieza lo que convierte este caso en el caso español: las luces no se quedan lejos. Igualan altitud. Se aproximan. El comandante hace lo que hace un comandante con 109 personas detrás: maniobra evasiva y busca pista. Manises estaba ahí, con su torre, su ILS y su cafetería cerrada.
Un piloto comercial no aterriza fuera de plan por poesía. Lo hace porque el manual dice que ante lo incomprensible se pone el avión en el suelo. Ese gesto, y no las luces, es el hecho duro del expediente.
El JK-297 sale de Palma
Super Caravelle de TAE con destino Canarias tras escala en Palma de Mallorca. Tripulación: Lerdo de Tejada, Zuazu y Rodríguez.
Señal en la frecuencia de emergencia
En torno a las once de la noche la tripulación detecta una emisión anómala en 121.5 MHz, con origen aparente al noreste de Valencia, sobre el mar.
Dos luces rojas por la izquierda
El mecánico de vuelo avisa. Según el relato de la tripulación, las luces igualan altitud y se aproximan al avión.
Aterrizaje de emergencia en Manises
El comandante desvía y toma tierra en Valencia, fuera del plan de vuelo, con 109 personas a bordo.
Despega el Mirage F-1
El capitán Fernando Cámara sale de la Base Aérea de Los Llanos (Ala 14, Albacete) para identificar el tráfico.
Persecución sin contacto útil
Cámara vuela más de una hora. Describe un objeto de silueta cónica truncada y color cambiante. Nunca logra cerrar distancia.
Ecos en el radar de Aitana
La estación radar de la sierra de Aitana registra, según la documentación del caso, hasta cinco contactos no identificados.
Pregunta en el Congreso
El diputado Enrique Múgica pregunta al Gobierno por el suceso. La respuesta entra en el Boletín Oficial de las Cortes.
Desclasificación del expediente
El Estado Mayor del Aire desclasifica el expediente 791111 dentro del proceso coordinado con asesores civiles.
Se desclasifica el anexo Bis
Una docena de páginas adicionales se liberan dos años después del grueso del expediente.
Digitalización en la Biblioteca Virtual de Defensa
El Ministerio de Defensa publica en línea los expedientes con licencia Creative Commons.
Fuente ↗El Mirage: el caza que salió a medianoche y volvió con las manos vacías
Esta es la parte que los aficionados repiten y los escépticos suelen despachar deprisa, y ambos se equivocan un poco. Un Mirage F-1 del Ala 14 no despega a las 00:42 porque el jefe de sala esté aburrido. Despega porque alguien, en la cadena de mando aérea, decidió que había un tráfico no controlado que merecía ojos.
El capitán Fernando Cámara voló más de una hora. Su descripción, la que se ha repetido durante cuatro décadas, habla de una forma de cono truncado o copa invertida, sin base visible, de color cambiante, y de una imposibilidad tozuda: por más que apretara, la cosa mantenía la distancia. Hay fuentes que sitúan su velocidad en Mach 1 y otras en Mach 1,4; en un F-1 nocturno sobre el Mediterráneo, con postcombustión y consumo galopante, cualquiera de las dos cifras significa lo mismo: iba a por ello.
Volvió sin identificación. Y ese es el dato que sostiene el caso: no que viera un platillo, sino que no pudo cerrar el asunto.
Lo que dice el papel
Cuando el expediente se abre, la frase que todo el mundo esperaba encontrar («era un globo», «era Venus», «era el planeta Júpiter, otra vez») no aparece. Aparece algo mucho más incómodo para todos: un reconocimiento de ignorancia.
Avistamiento de fenómenos extraños en Valencia, Motril y Madrid (11, 17 y 28 de noviembre de 1979)
Documento · 791111 / 791117 / 791128
Un Estado que dice «no lo sé» por escrito y lo archiva es un Estado haciendo su trabajo. Otra cosa es lo que se hizo con ese «no lo sé» después, que fue convertirlo, según el bando, en prueba de visita cósmica o en prueba de incompetencia. Las dos lecturas son cómodas. Ninguna es el documento.
Lo que puede ser (sin necesidad de marcianos)
La hipótesis convencional más trabajada no viene de un funcionario con prisa: viene de investigadores civiles españoles, y en particular del trabajo asociado a la Fundación Anomalía y a Juan Antonio Fernández Peris, que dedicó años a este único caso. En resumen brutal:
- Las antorchas de Escombreras. El complejo petroquímico del valle de Escombreras, junto a Cartagena, quema gas en torres de combustión. De noche, con la atmósfera adecuada, eso es una luz roja enorme y persistente sobre el mar.
- Inversión térmica. Una capa de aire caliente sobre aire frío hace de espejo y levanta la imagen. Es el mismo mecanismo que pone barcos flotando en el horizonte y que ha llenado décadas de informes de «luz que me sigue».
- Efecto de paralaje. Una fuente luminosa muy lejana parece acompañar a la aeronave y «igualar altitud» porque no se mueve en absoluto. El que se mueve es el observador. Esto explica muy bien el «nos sigue» y explica fatal el «se nos echó encima».
- Ecos radar espurios. Propagación anómala, ecos de terreno, ecos de mar. Un radar de 1979 en una sierra alicantina no es un instrumento infalible, y las inversiones térmicas también le hacen ver cosas.
- Actividad militar aliada. Se ha barajado la presencia de unidades navales en el Mediterráneo occidental, incluidas maniobras y contramedidas electrónicas. Es una vía razonable y, treinta años después, sigue sin documentación pública concluyente.
¿Es suficiente? Depende de qué parte del caso quieras explicar. La hipótesis Escombreras funciona bien para las luces vistas desde la cabina en ruta. Funciona peor para el vuelo del Mirage: una antorcha de refinería no obliga a un caza a mantener persecución durante una hora larga sobre un sector distinto del que ocupa la refinería. Y funciona regular para el testimonio del acercamiento, que es precisamente lo que motivó el desvío.
Los partidarios de la explicación convencional responden, con razón, que en un incidente nocturno de alta tensión los testimonios se contaminan entre sí en cuestión de minutos, y que la distancia y el tamaño son lo primero que se pierde. También tienen razón. Este caso es un empate técnico que se juega desde hace cuarenta y siete años.
El país en el que pasó esto
Noviembre de 1979. España lleva un año con Constitución, el Estatuto de Gernika y el de Sau acaban de aprobarse en referéndum, y el país todavía no ha entrado en la OTAN (eso llegará en 1982, con su referéndum y su bronca). El Mediterráneo occidental, en cambio, es un pasillo militar concurridísimo: la VI Flota estadounidense opera con normalidad, hay bases de utilización conjunta en Torrejón, Zaragoza, Morón y Rota, y el espacio aéreo español es una cuadrícula que unos cuantos aviones cruzan sin dar demasiadas explicaciones.
Ese contexto importa por dos motivos opuestos. Primero, porque hace más plausible que lo que se vio tuviera un origen aeronáutico convencional y clasificado. Y segundo, porque explica el reflejo de la administración militar de la época: abrir expediente, clasificarlo y guardarlo. No por conspiración cósmica, sino porque en 1979 un mando aéreo español que registra tráfico no identificado sobre el Levante no está pensando en marcianos. Está pensando en quién más vuela por ahí sin avisar.
Detalle que me encanta: el avión no era ninguna joya. Un Super Caravelle de finales de los sesenta operado por una compañía chárter que unos años después dejaría de existir, volando un Salzburgo-Canarias de invierno con la cabina llena de gente que iba a ver el sol. La escena más española posible para el caso OVNI más español posible.
Por qué este caso no se muere
Manises tiene una virtud rara en el género: no depende de un testigo. Puedes dudar de Lerdo de Tejada, puedes dudar de Cámara, puedes dudar de los operadores de Aitana. Lo que no puedes hacer es dudar de que un avión de línea bajó donde no tocaba y de que un caza salió a medianoche. Los aviones dejan huella contable. El misterio, aquí, va acompañado de facturas.
Y tiene una segunda virtud: es el caso que empujó la desclasificación española. Cuando en 1991 se empezó a argumentar ante el Estado Mayor del Aire que guardar estos papeles no protegía nada, Manises era el ejemplo que todo el mundo tenía en la cabeza. Un país que se ha hecho una pregunta en el Congreso sobre unas luces tiene difícil sostener que esas luces son secreto de Estado. Lo contamos con detalle en el expediente de la desclasificación española.
Hay una tercera cosa, menos noble y más divertida: en España el caso llegó envuelto en guerra civil ufológica. J. J. Benítez sostiene que el expediente salió censurado y adulterado; el equipo de la desclasificación sostiene que salió íntegro y que lo que hay dentro es, sencillamente, menos espectacular de lo que la leyenda prometía. Discuten desde los noventa. Se les nota disfrutando.
109
vuelo JK-297
147
según catalogación del fondo PGEA
Lo que este caso no es
No es una prueba de nada extraterrestre. En el expediente no hay restos, no hay fotografía útil, no hay señal grabada que se pueda analizar hoy con instrumentos de hoy. Hay descripciones, trazas de radar discutibles y un montón de horas de vuelo.
Tampoco es un caso resuelto. Quien te diga que Escombreras lo cierra al cien por cien está vendiendo la misma seguridad que vende el que te dice que allí había una nave. La diferencia es que la hipótesis de la refinería al menos se puede comprobar parcialmente y la otra no se puede comprobar en absoluto.
Seguir tirando del hilo
- El expediente 791111 del Ejército del Aire, ficha del documento.
- El relato documentado del comandante Lerdo de Tejada.
- La desclasificación OVNI española (1992-1999).
- Canarias 1976: la esfera, el médico y el misil Poseidón.
- Talavera la Real y el Hombre Verde, el otro clásico de perímetro español.
OSINT – Trazabilidad de fuentes
El hecho administrativo (aterrizaje no programado y despegue del interceptor) es de verificación alta. La naturaleza del estímulo permanece indeterminada. Se han evitado cifras de velocidad concretas del Mirage por discrepancia entre fuentes (Mach 1 frente a Mach 1,4).