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Broken UFO Proyecto BROKEN UFO
Lugar donde se encontraba el antiguo café Lyon
PÚBLICO EXP-00489 RESUELTO Otro SECTOR: CRIPTOHISTORIA DEL MISTERIO

UMMO: el fraude más elegante de España lo firmó un señor de Alicante

Miles de folios mecanografiados, un símbolo que acabó tatuado en la historia de la ufología mundial y una confesión publicada en 1993. UMMO no es un misterio abierto. Es un caso cerrado que mucha gente se niega a cerrar.

RESUMEN OPERATIVO

Entre 1966 y 1988 llegaron a investigadores y aficionados españoles miles de páginas mecanografiadas firmadas por supuestos habitantes del planeta UMMO. El corpus se apoyó en dos episodios físicos: el aterrizaje de Aluche (6 de febrero de 1966) y las fotografías de San José de Valderas (1 de junio de 1967). En 1993, José Luis Jordán Peña confesó por escrito ser el autor del montaje, describió el método y explicó su motivación. En 1997 se reprodujeron experimentalmente las fotografías. El caso está cerrado.

1
Que se afirmaQue una civilización procedente de un planeta llamado UMMO, en órbita de la estrella Wolf 424, mantenía contacto epistolar con seleccionados investigadores españoles y había dejado pruebas físicas de sus aterrizajes en los alrededores de Madrid.
2
Que evidencia existeNinguna a favor. En contra: la confesión escrita y fechada del autor en 1993, la reproducción experimental de las fotografías en 1997, la demostración de que los dos testigos del aterrizaje de Aluche se conocían de antes, el uso de varias máquinas de escribir para simular pluralidad de emisores y la fabricación de las huellas con un molde enterrado.
3
Que dudas siguen abiertasNo sobre la naturaleza fraudulenta del caso. Sí sobre su extensión: no hay una cifra fiable del número total de páginas, la autoría de las cartas posteriores a 1988 corresponde a imitadores no identificados, y la fecha exacta del episodio de San José de Valderas presenta discrepancias entre fuentes.
10 min
2.144 palabras
Madrid, España (Aluche, San José de Valderas y tertulia del Café Lion)
V2 - Verificado independiente Fuente: ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico / investigación periodística española
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MISSION DEBRIEF EXP-00489

Resumen ejecutivo del expediente. Todo lo esencial antes de profundizar.

Ficha tecnica

Codigo EXP-00489
Clasificación PÚBLICO
Estado RESUELTO
Tipo Otro
Fecha incidente 06/02/1966
Ubicación Madrid, España (Aluche, San José de Valderas y tertulia del Café Lion)
Fecha apertura 03/09/2026
Ultima revision 03/09/2026

OSINT - Trazabilidad

Verificacion: V2 - Verificado independiente Fuente: Investigacion Entidad: ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico / investigación periodística española

Red de inteligencia

Personalidades (1)
Fecha apertura 03/09/2026
Fecha incidente 06/02/1966
Estado RESUELTO

Voy a empezar por el final, que es lo honesto. UMMO fue un fraude. Lo confesó su autor por escrito, en cartas fechadas y en un artículo publicado. Reprodujo el método. Explicó la maqueta. Dio hasta la pista fonética que había dejado por si alguien la pillaba. Y aun así, treinta años después, sigue habiendo gente que lo defiende. Eso, amigos, no es un caso de ufología. Es un caso de psicología, y de los buenos.

Pero contarlo solo así sería hacer trampa, porque el fraude es magnífico. Es una obra maestra de la paciencia burocrática, ese arte que aquí adoramos. Vamos por partes.

El escenario: un sótano en la calle Alcalá

Madrid, años cincuenta y sesenta. En el sótano del Café Lion, en la calle de Alcalá, funcionaba una tertulia llamada La Ballena Alegre —el local estaba decorado como cervecería alemana, de ahí el nombre—. Allí se reunía la Sociedad de Amigos de los Visitantes del Espacio, fundada en 1954 por Fernando Sesma Manzano, funcionario de Correos, escritor y hombre con una fe conmovedora en que el cosmos quería hablar con él.

Sesma llevaba desde 1961 recibiendo anónimos crípticos. El 14 de enero de 1966 recibió una llamada de teléfono. Al otro lado, alguien que se presentaba como Dei-98, natural del planeta UMMO, en órbita alrededor de la estrella Wolf 424. A partir de ahí empezaron a llegar cartas. Cartas mecanografiadas, con lenguaje de informe técnico, numeradas, con notas al pie, con referencias cruzadas. Cientos. Luego miles de páginas, a lo largo de más de dos décadas.

Y ese es el detalle que a mí me fascina y que explica por qué el fraude funcionó tan bien: no venían escritas como profecías. Venían escritas como expedientes. El que las redactó entendió algo que la mayoría de embaucadores no entiende jamás: que la gente no se cree las revelaciones. La gente se cree la paginación.

Un profeta con túnica levanta sospechas. Un profeta con nota al pie y numeración de párrafo levanta actas.

Cronología del montaje

1954

Nace la tertulia

Fernando Sesma funda en Madrid la Sociedad de Amigos de los Visitantes del Espacio. Se reúnen en el sótano del Café Lion, calle de Alcalá.

1961

Los primeros anónimos

Sesma empieza a recibir cartas crípticas remitidas desde la calle Luna. Todavía no hay ummitas. Hay caldo de cultivo.

1966-01-14

La llamada

Alguien que dice llamarse Dei-98 telefonea a Sesma en nombre del planeta UMMO.

1966-02-06

El aterrizaje de Aluche

José Luis Jordán Peña y Vicente Ortuño declaran haber visto un objeto posarse en las afueras de Madrid. Aparecen huellas y tierra supuestamente radiactiva. Al día siguiente lo publica el diario Informaciones.

1967-06-01

Las fotos de San José de Valderas

Se difunden fotografías de un objeto con el símbolo ummita en la panza, sobre Alcorcón. Las hace llegar a la prensa un supuesto Antonio Pardo. Algunas fuentes discrepan sobre el día exacto.

1967

Sesma publica

Sale Ummo, otro planeta habitado. El mito ya tiene libro.

1968

El caso perfecto

Antonio Ribera y Rafael Farriols publican Un caso perfecto (Pomaire), la obra que consagra el expediente en España.

1974

Entra la ciencia francesa

El astrofísico Jean-Pierre Petit, del CNRS, empieza a interesarse por las cartas. Publicará dos libros sobre el asunto en los años noventa.

1984

La factura moral

Cae la secta Edelweiss, que había instrumentalizado la simbología ummita. Deriva en uno de los mayores procesos por corrupción de menores en España.

1988

Se apaga la máquina

Jordán Peña sufre un ictus. La producción epistolar bajo su autoría cesa. Otros imitadores continúan.

1991

El periodista tira del hilo

Javier Sierra publica El secreto del caso UMMO en la revista Más Allá.

1993

La confesión

Entre abril y mayo, Jordán Peña envía seis cartas de confesión a Rafael Farriols. En verano publica en La Alternativa Racional, número 29, el artículo UMMO: otro mito que hace CRASH.

1997-05

La prueba experimental

Manuel Carballal reproduce las fotografías de San José de Valderas treinta años después, a la misma hora, con el método descrito por el propio autor.

2014-09-09

Muere el autor

Fallece en Madrid José Luis Jordán Peña.

El artefacto: cómo era, físicamente, una carta de UMMO

Aquí es donde a mí se me ponen los ojos brillantes, porque el caso UMMO no es un caso de luces. Es un caso de papelería. Y la papelería se puede peritar.

Lo que llegaba a los buzones no eran mensajes místicos. Eran informes. Folios mecanografiados con una disciplina de gabinete: encabezamiento con código de documento, destinatario nominado, párrafos numerados, notas aclaratorias, remisiones a otros informes anteriores por su referencia. Términos técnicos en mayúsculas. Un vocabulario propio con transcripciones raras. Y, cuando tocaba, ese emblema.

PÚBLICOREF: BUFO-UMMO-ARTEFACTO
Soportefolio mecanografiado, envío postal ordinario
Periodo bajo autoría confesa1966-1988
Segunda oleada (otras manos)hasta mediados de los años noventa
Estructurareferencia de documento, párrafos numerados, notas y remisiones cruzadas
Máquinas de escribirvarias, propias y ajenas, para diversificar la tipografía
Matasellosnacionales y extranjeros, aprovechando viajes de colaboradores
Colaboradores documentados en el envíoVicente Ortuño, Trinidad Pastraña, Mercedes Carrasco
Símbolodos arcos enfrentados flanqueando un aspa
Volumen totalno establecido; varios miles de páginas según las recopilaciones existentes

Fíjate en el detalle de las máquinas de escribir, porque es de manual de falsificador. Si todas las cartas salen de la misma Olivetti, cualquier perito medianamente despierto te ata el corpus a una habitación. Si salen de cuatro o cinco máquinas distintas, la hipótesis del autor único se vuelve incómoda y la del colectivo se vuelve elegante. Lo mismo con los matasellos: cartas despachadas desde el extranjero, aprovechando que un conocido viajaba. Coste: un sello. Beneficio: una civilización interplanetaria con red logística.

Y sobre las pruebas «físicas», tres cuartos de lo mismo. En Aluche, las huellas del aterrizaje se fabricaron con un molde enterrado, se quemó el terreno y se esparció tierra presentada como radiactiva. En San José de Valderas se cavaron agujeros rectangulares, se roció gasolina y se prendió fuego. No hacía falta un laboratorio. Hacía falta una tarde libre.

La ingeniería social: no basta con escribir, hay que elegir a quién

Esta es la parte del montaje que menos se estudia y la que más me interesa. Porque un fraude documental no se sostiene sobre el documento. Se sostiene sobre el receptor.

El primer destinatario fue Fernando Sesma. Un hombre que ya llevaba una década esperando esa llamada, que presidía una sociedad dedicada precisamente a recibir visitantes del espacio y que tenía una tertulia con público fiel. No le hizo falta convencerlo: le hizo falta entregárselo. Sesma difundió, publicó, dio conferencias. El primer receptor hizo de amplificador gratis.

Después vino el salto de categoría. La correspondencia se desplazó hacia gente con más peso y más recursos: Antonio Ribera, el escritor que le dio literatura al asunto, y sobre todo Rafael Farriols, industrial barcelonés que se convirtió durante décadas en el principal destinatario y custodio del archivo. Un archivo necesita un archivero. Y un archivero necesita creer en su archivo, porque si no, ¿qué hace ahí?

En 1968, Ribera y Farriols publicaron Un caso perfecto. Ese título, que suena a broma cósmica leído hoy, hizo el trabajo que ninguna carta podía hacer sola: convirtió un montón de folios sueltos en un expediente con lomo. Y a partir de ahí, cuestionar UMMO ya no era cuestionar a un anónimo. Era cuestionar a dos autores respetados y a un libro que estaba en las librerías.

La mejor manera de blindar una mentira no es esconderla. Es conseguir que la defienda alguien honrado.

El salto internacional llegó en los setenta, cuando el astrofísico Jean-Pierre Petit, del CNRS francés, se interesó por los textos. Ahí el fraude tocó techo: ya no era una tertulia madrileña, era un investigador de un organismo público europeo hablando del asunto. Y aquí conviene ser justo: Petit no defendió que hubiera marcianos escribiendo cartas. Defendió que ciertos contenidos le parecían intelectualmente interesantes. Es un matiz. Pero es el matiz que mantuvo el expediente vivo dos décadas más.

El símbolo, que casi todo el mundo dibuja mal

Antes de seguir, una precisión que me da rabia tener que hacer porque circula mal hasta en libros serios. El emblema ummita no es una H con travesaño ni un cuadrado con cruz. Son dos arcos enfrentados flanqueando un aspa: algo parecido a )+(. Aparece pintado en la panza del objeto de las fotos de Valderas, marcado en el suelo del supuesto aterrizaje de Aluche y grabado en árboles y piedras de la zona.

Es, probablemente, el logotipo más reconocible que ha producido la ufología mundial. Un diseño gráfico excelente. Y ahí está una de las claves del asunto: quien montó esto tenía sentido del diseño, sentido del ritmo narrativo y una paciencia de notario.

El autor: José Luis Jordán Peña

Nacido en Alicante en 1931, muerto en Madrid el 9 de septiembre de 2014. Se presentaba como ingeniero, técnico superior en telecomunicaciones y psicólogo industrial. Conviene decirlo sin rodeos: esas titulaciones no están acreditadas. Lo que sí está documentado es que trabajó como auxiliar de telecomunicaciones en la constructora Agromán y que dio clases de física, matemáticas y electrónica en un instituto. También fue vicepresidente de la Sociedad Española de Parapsicología.

Guárdate ese dato, porque en un momento vuelve. Y de qué manera.

Jordán Peña fue, además, uno de los dos testigos del aterrizaje de Aluche en 1966. El otro era Vicente Ortuño. Durante veintidós años se les presentó como testigos independientes que coincidieron por azar. En 1988 se descubrió que eran amigos desde antes del supuesto avistamiento. Cuando dos testigos independientes resultan ser colegas, la palabra técnica no es coincidencia. Es colusión.

La confesión: dónde, cuándo y qué dijo

LA ALTERNATIVA RACIONAL — Nº 29REF: Verano de 1993

UMMO: otro mito que hace CRASH

Documento · Verano de 1993

Artículo confesional de José Luis Jordán Peña publicado en el boletín de la organización escéptica que después se convertiría en ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Es una versión abreviada de una carta más extensa. Entre abril y mayo de ese mismo año, el autor había enviado seis cartas de confesión a Rafael Farriols, principal destinatario y custodio de la correspondencia ummita en España.

Lo que contó, resumido:

  • Que él inventó UMMO, lo adornó con un aterrizaje falso y unas huellas falsas.
  • Que era un experimento sobre la credulidad humana, para verificar su tesis de que una parte enorme de la población padecía una especie de paranoia respecto a lo paranormal. Un experimento «sociométrico», dijo.
  • Que eligió la estrella Wolf 424 al azar.
  • Que el nombre UMMO evoca «humo». Deliberadamente. Dejó la pista en la puerta y nadie la vio en treinta años.
  • Que usó varias máquinas de escribir —la suya, la de la oficina, las de amigos— para diversificar la tipografía y dar sensación de pluralidad de emisores.
  • Que contó con colaboradores para el envío postal, algunos de los cuales despachaban cartas desde el extranjero aprovechando viajes.
  • Que se le fue de las manos. Y que le pesó de verdad cuando la secta Edelweiss usó su simbología para hacer daño a menores.

Sobre las fotos de San José de Valderas explicó el método: una maqueta hecha con dos platos de plástico y un hemisferio transparente, colgada de hilo de nailon, fotografiada a velocidad rápida de obturación. En mayo de 1997, el investigador Manuel Carballal lo reprodujo: mismas fotos, treinta años después, a la misma hora, con la misma técnica.

EV-UMMO-01Fiabilidad: ALTA
Reproducción experimental de las fotografías de San José de Valderas por Manuel Carballal en mayo de 1997, siguiendo el procedimiento descrito por el propio Jordán Peña. Es la pieza decisiva del expediente: no depende de creer al confesante. Una prueba física reproducible vale más que diez confesiones, porque una confesión puede ser falsa y una maqueta que sale igual en la foto, no.

El contenido, y por qué huele a 1968

Los textos describen un mundo entero: un planeta con su estrella, su historia, su organización social, su forma de gobierno, su manera de entender la física y una opinión bastante severa sobre lo poco que la ciencia terrestre entiende de casi nada. Hay cosmología, hay biología, hay teoría del conocimiento y hay moral. Es, en volumen y en ambición, una obra literaria.

Y aquí está la huella dactilar. El contenido científico de las cartas envejeció exactamente igual que envejeció la divulgación científica española de finales de los sesenta. No como envejece la ciencia de una civilización más avanzada. Como envejece un señor listo leyendo revistas.

Piénsalo un segundo, que es un argumento sencillo y demoledor. Si un texto viene de una inteligencia superior, sus aciertos deberían apuntar hacia delante y sus zonas oscuras deberían resultar incomprensibles para nosotros, no ingenuas. Lo que ocurre con el corpus ummita es lo contrario: sus obsesiones son las obsesiones de su época, sus categorías son las categorías de su época, y donde falla, falla exactamente donde fallaba la divulgación de entonces. Los investigadores que revisaron el material señalaron además que buena parte reciclaba trabajos ya publicados en revistas extranjeras, poco accesibles en la España de aquellos años. Con censura, sin internet y con las hemerotecas cerradas a cal y canto, una biblioteca decente era una máquina de parecer alienígena.

CÓMO SE DATA UN TEXTO SIN FECHA
No hace falta un laboratorio. Basta con preguntarse: ¿qué problemas científicos le preocupan a este texto, y en qué década le preocupaban a la gente? Un documento habla siempre del momento en que fue escrito, aunque diga venir de otro sitio. Es el mismo principio por el que las cartas ummitas suenan a 1968 y por el que los Hombres de Negro de los años cincuenta se visten como los agentes federales de las películas de los años cincuenta.

¿Y por qué hay quien todavía lo defiende?

Porque los argumentos de la defensa no son estúpidos, y hay que decirlo. Son insuficientes, pero no estúpidos.

LO QUE ALEGA LA DEFENSA
Que el volumen y la densidad técnica del corpus superan lo que un solo hombre podía producir. Que hay contenidos científicos y filosóficos de nivel notable. Que la confesión de 1993 pudo ser a su vez una operación. Y que un físico del CNRS, Jean-Pierre Petit, siguió defendiendo el interés del expediente después de la confesión.
VS
LO QUE RESPONDE EL EXPEDIENTE
Que el corpus se produjo a lo largo de más de veinte años, no en una tarde, y que hubo colaboradores e imitadores posteriores. Que los contenidos reciclan material publicado en revistas extranjeras poco accesibles en la España de la época. Que las pruebas físicas se han reproducido experimentalmente. Y que la vinculación previa entre los dos testigos de Aluche es colusión demostrada, no interpretación.

Hay además un fenómeno psicológico muy humano operando aquí: cuando has dedicado treinta años de tu vida a un expediente, la confesión del autor no te libera. Te insulta. Y el cerebro tiende a defenderse de los insultos.

LO QUE NO ES UNA ANÉCDOTA
En los años ochenta, la secta Edelweiss instrumentalizó la mitología y el símbolo ummitas para captar y manipular a menores. El asunto derivó en uno de los mayores procesos por corrupción de menores de la historia reciente de España. Un fraude puede empezar como travesura intelectual y terminar como herramienta de un depredador. El propio Jordán Peña reconoció remordimiento por esto.

El detalle que nadie cuenta y que a mí me deja frío

Te dije que guardaras el dato de que Jordán Peña era vicepresidente de la Sociedad Española de Parapsicología. Aquí va el remate.

En 1971, el mismo año en que empezaron a aparecer las caras de Bélmez de la Moraleda, José Luis Jordán Peña encabezó una comisión del Ministerio de la Gobernación enviada a investigar aquel asunto.

El hombre que fabricó el fraude ufológico español del siglo fue el mismo al que el Estado mandó a peritar el fraude paranormal español del siglo. No hace falta añadir nada. La realidad, cuando se pone, escribe mejores guiones que nosotros.

Lo que UMMO enseña de verdad

No enseña nada sobre extraterrestres. Enseña muchísimo sobre nosotros, y en particular sobre cómo se construye la autoridad de un documento.

  • El formato manda sobre el contenido. Numera los párrafos y ponle referencias, y le habrás dado a un texto falso el uniforme de un texto verdadero.
  • La cantidad simula rigor. Miles de páginas producen una sensación de solidez que ninguna página individual soportaría.
  • Los testigos independientes hay que verificarlos. Siempre. Veintidós años tardó alguien en comprobar si los dos señores de Aluche se conocían.
  • El deseo hace el resto. Sesma quería que el cosmos le hablara. Alguien le habló. Fin del misterio.

Y queda la pregunta de fondo, que no es sobre UMMO. Es sobre qué pasa cuando la verdad documentada llega tarde. En 1993, cuando por fin apareció la confesión, había gente que llevaba veintisiete años con esto. Habían escrito libros. Habían dado conferencias. Habían discutido con sus familias. Para esa gente, la confesión no era una liberación: era una factura. Y a las facturas, los humanos les tenemos alergia.

Es el mismo mecanismo que verás en la genealogía de los Hombres de Negro, donde el inventor del mito dejó por escrito en su propia correspondencia que se lo estaba pasando en grande, y el mito sobrevivió igual. Y es, del revés, el mismo mecanismo del Informe Condon: allí una institución cerró un asunto de un carpetazo que su propio cuerpo documental no respaldaba, y tampoco convenció a nadie. Un veredicto no es una explicación. Y una explicación que llega veintisiete años tarde ya no compite con la verdad: compite con una identidad.

Si tuviera que resumirte UMMO en una línea, sería esta: para fabricar una religión moderna no hacen falta naves. Basta con un buzón y constancia. Un hombre con una máquina de escribir, sellos, sentido del formato y veinte años de paciencia construyó una cosmología completa, con textos sagrados, con exégetas, con cismas y con mártires. Y no necesitó ni un solo efecto especial.

Más en la ficha de José Luis Jordán Peña y en el expediente de las caras de Bélmez. Si te va la genealogía de los mitos fabricados, también tenemos la de los Hombres de Negro.

OSINT – Trazabilidad de fuentes

C
Reliability Score43/100 · Grade C
Ver desglose
  • +8 Tipo: investigacion
  • +10 Entidad identificada
  • +10 Fecha de fuente
  • +5 Notas editoriales
  • +5 Nivel de verificación asignado
  • +5 Corroboración documentada
Tipo de fuente Investigación
Entidad / Origen ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico / investigación periodística española
Nivel de verificación V2 – Verificado independiente
Línea temporal
Fuente publicada
Publicado en BUFO
Notas editoriales OSINT

Se marca v2 y no v1 porque no existe un documento de agencia oficial que resuelva el caso: lo que hay es una confesión del autor corroborada por reproducción experimental y por investigación periodística independiente convergente. La fecha de publicación consignada corresponde al artículo confesional del verano de 1993, cuyo día exacto no consta.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿UMMO está probado como fraude?
Sí. Su autor lo confesó por escrito en 1993, en seis cartas a Rafael Farriols y en un artículo publicado en el número 29 de La Alternativa Racional. Además, el método fotográfico se ha reproducido experimentalmente. No es una sospecha: es un caso cerrado.
¿Quién fue José Luis Jordán Peña?
Un hombre nacido en Alicante en 1931 y fallecido en Madrid en 2014. Trabajó como auxiliar de telecomunicaciones y como profesor de ciencias, y fue vicepresidente de la Sociedad Española de Parapsicología. Las titulaciones superiores que se atribuía no están acreditadas.
¿Por qué lo hizo?
Según su propia explicación, como experimento sobre la credulidad humana. Quería contrastar su idea de que una gran parte de la población presentaba una especie de paranoia respecto a lo paranormal. Dijo también que se le fue de las manos.
¿Cómo es realmente el símbolo ummita?
Dos arcos enfrentados flanqueando un aspa, algo parecido a la secuencia parentesis-cruz-parentesis. No es una H con travesaño, aunque esa versión errónea circula mucho.
¿Tuvo consecuencias graves?
Sí. En los años ochenta la secta Edelweiss utilizó la mitología y la simbología ummitas para captar y manipular a menores, en un caso que derivó en uno de los mayores procesos por corrupción de menores de España.
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Señal estable Cifrado: E2E Proto: BUFO/1.0