No hubo rueda de prensa, ni bandera, ni comparecencia en el Congreso. La apertura de los archivos OVNI del Ejército del Aire español ocurrió como ocurren las cosas serias en este país: por lotes, con firmas y sin que se enterara casi nadie.
Esta es la ficha del proceso. El relato completo, con la bronca posterior incluida, está en el expediente.
Los cuatro hitos
El dosier
Vicente-Juan Ballester Olmos entrega al Estado Mayor del Aire un informe documentado sobre cómo otros países habían abierto ya sus archivos sin perjuicio para la seguridad nacional.
Transferencia al MOA
La totalidad de los expedientes del Estado Mayor del Cuartel General del Aire pasa al Mando Operativo Aéreo con delegación de autoridad por escrito para gestionar la información. Arranca la desclasificación por lotes.
Cierre del proceso
Siete años después se cierra con 84 expedientes liberados, correspondientes a 122 casos ocurridos entre 1962 y 1995. El más antiguo, en San Javier (Murcia); el más reciente, en Morón (Sevilla).
Publicación en línea
El Ministerio de Defensa digitaliza el fondo y lo publica en la Biblioteca Virtual de Defensa con licencia Creative Commons BY 4.0. Es el paso que convierte la desclasificación en acceso real.
Fuente ↗Qué salió
El recuento del conjunto sitúa en torno al 80 % de los casos con explicación convencional. El desglose reparte 37 casos en objetos aeroespaciales, 35 en cuerpos astronómicos (con Venus responsable de una veintena por sí solo), 13 en causas psicológicas, 4 en meteorología y 8 en causas diversas. Un 13 % se queda sin resolver por datos insuficientes. Quedan nueve casos sin explicación satisfactoria.
84
122 casos, 1962-1995
9
en torno al 7 % del total
Entre lo liberado están los dos grandes casos españoles: el expediente de Manises y el de Canarias de junio de 1976.
Por qué esto fue excepcional
Merece subrayarse el contexto normativo, porque lo cambia todo. España no tenía en 1992 ninguna ley de transparencia: la primera no llegó hasta 2013. No existía derecho ciudadano a solicitar estos documentos, ni procedimiento, ni plazo, ni recurso. Nadie podía obligar al Ejército del Aire a abrir nada.
Es decir: la desclasificación española no fue el resultado de una presión legal, sino de una decisión discrecional. Una institución armada revisó, expediente por expediente, si el secreto seguía teniendo sentido, y concluyó que no. Después firmó. Se tardaron siete años porque cada carpeta exigía estudio individual y firma de un mando.
Compárese con el panorama internacional de aquella misma década, cuando en Estados Unidos hacía falta un congresista y una auditoría al Congreso para averiguar qué había pasado con los archivos administrativos de una base aérea de los años cuarenta.
El proceso español no fue perfecto, no fue completo y arrastra desde entonces acusaciones de expurgo que nadie ha demostrado ni desmentido del todo. Pero fue voluntario, ordenado y reversible en su documentación. Para lo que suele haber en esta materia, es casi un milagro administrativo.
Lo que el proceso no cubrió
Dos limitaciones que conviene tener presentes al citar este proceso, y que no son teorías conspirativas sino aritmética archivística.
La primera: se desclasificó lo que estaba tramitado como expediente. Un mando aéreo abre expediente cuando alguien decide que un episodio merece papeleo formal. Todo lo que se resolvió con una llamada de teléfono, una anotación en un libro de guardia o un encogimiento de hombros nunca llegó a ser expediente y, por tanto, nunca pudo desclasificarse. No falta: no existió como carpeta.
La segunda: el fondo termina en 1995. De ahí en adelante no hay proceso equivalente. Lo que el Ejército del Aire haya tramitado en los últimos treinta años sigue donde estaba, sin que ninguna iniciativa comparable lo haya vuelto a mover. La desclasificación española fue un episodio, no un régimen permanente.
OSINT – Trazabilidad de fuentes
Las fechas de inicio y fin corresponden al periodo del proceso tal como lo consignan las fuentes consultadas. Las cifras de reparto por causas proceden del balance publicado por el equipo asesor.